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domingo, 1 de noviembre de 2009

Las campañas de la crisis (Jimena Costa)

La polarización de la política promovida por el oficialismo como estrategia de posicionamiento fue exitosa. Resulta que una gran mayoría de la población gradualmente deja de mirar la realidad y la sustituye por las representaciones de realidad que el Gobierno construye a través de los medios hasta llegar a un punto en el que los spots televisivos y discursos políticos son la ratificación de que “estamos mejor”.

Por supuesto, quedan otros más realistas pero dispuestos a mantener sus tradiciones que dicen: “Los otros también robaban, al menos ahora alguito nos llega”; algunos creen que es mejor “acomodarse” porque creen que “tira para rato”, y como se afirmó entre ciertas filas empresariales: “Al menos seremos los últimos en la lista” y se vuelven funcionales. Hay unos cuantos que nunca creyeron que aquí había cambio y los hay de izquierda y de derecha. Hay otros que no les interesa si hay o no cambio mientras sus intereses sigan intactos, y estamos los que creímos que era posible el cambio y le apostamos para arribar a un doloroso desencantamiento, lo que no impide mantener los mismos criterios de evaluación que siempre aplicamos —a los de antes y a los de ahora— para determinar si el Gobierno es un buen gobierno (más allá de si nos guste o no), si la oposición es una buena oposición (más allá de cuánto nos disguste), si los partidos o los sindicatos cumplen sus funciones, si el cambio de tipo de registro en el padrón garantiza que sea confiable, etc., etc.

Qué se ve: siguen los oportunistas acomodándose en las listas no por principios o por un proyecto, sino porque sigue en boga la concepción del “Estado-botín” —nuevos piratas con las mismas y viejas prácticas—; sigue la gente “con precio” dispuesta a venderse, aunque unos cobran $us 5.000 por levantar la mano y otros cobran $us 9.000.000 para salir en las fotos; siguen los que cierran los ojos ante la corrupción mientras no afecte sus intereses; siguen los que se aprovechan del hambre de los pobres para manipularlos y usarlos; siguen los entornos de lacayos grandilocuentes que dicen lo que necesitan decir y hacen lo que hay que hacer para que los caudillos aspirantes a líderes dependan de ellos…

El escenario para diciembre incluye: el uso y abuso de recursos y bienes públicos por parte del Gobierno y un nuevo Órgano Electoral Plurinacional que deberá sancionar a sus candidatos —ja, ja, ja— y hasta puede inhabilitarlos —ja, ja, ja—; los delegados del OEP deben evitar el voto comunitario que va contra la ley y los derechos ciudadanos —ja, ja, ja—; deberán anular las mesas donde se presenten los “capataces electorales” —ja, ja, ja—; si se produce algún desorden, el OEP podrá convocar a la Policía o a las FFAA sin depender de los ministros de Gobierno y Defensa —ja, ja, ja, ja, ja, ja—; y si en algún punto del país la comunidad impide la campaña de algún candidato, allí no se instalarán mesas para votar —ja, ja, ja—; se suman los observadores, quienes sólo pueden ir a mirar donde no hay lío, porque de lo contrario corren el riesgo de ser linchados.

La crisis en pleno. La única manera de no contribuir al acabose es participar, ir a votar y cuidar el voto, cada uno en su mesa, quedarse al recuento y fotografiar el resultado del escrutinio en su mesa. Esta vez el OEP tendrá que publicar los resultados por mesa y podremos compararlos con nuestras fotitos.

Fuente: La Prensa
01/11/09

jueves, 29 de octubre de 2009

Funcionales (Juan José Toro Montoya)

Mientras más tiempo el gobierno evite que Leopoldo hable, más subirán los puntos políticos del candidato vicepresidencial encarcelado y, consiguientemente, del partido político que lo postula. ¿Quién es más funcional en este caso, señor Presidente?

Una de las tantas polémicas de las campañas electorales es la funcionalidad de ciertos sectores de la sociedad respecto a los partidos políticos que aspiran a detentar el poder.

En política se habla de funcionalidad, o cualidad de funcional, cuando se refiere a algo o alguien eficazmente adecuado a determinados fines. Así, una persona es funcional cuando actúa como el partido quiere y le facilita el logro de sus fines.

Como Bolivia está inmersa en días preelectorales, los debates sobre la funcionalidad son varios en función a quiénes son funcionales a qué partidos.

Y como la funcionalidad depende de comportamientos, uno puede ser funcional incluso sin querer.

La prensa, por ejemplo, puede ser funcional involuntariamente porque es incapaz de controlar el efecto de sus mensajes. El periodismo, ya sea traducido en papeles, sonidos, imágenes u otro tipo de señales, es, en teoría, un puente para la comunicación.

El emisor (periodista) lanza un mensaje a través de un medio (periódicos, radioemisoras, teledifusoras, agencias de noticias, etc.) con el fin de que llegue a un destinatario que es el público. Una vez emitido el mensaje, es difícil saber el efecto que tendrá porque su destinatario es múltiple y heterogéneo. Si de bandos políticos hablamos, lo que es útil al gobierno resulta perjudicial a la oposición y viceversa. Esa es una de las tantas razones por las que generalmente nadie está conforme con el trabajo de la prensa.

Ahora bien, el periodismo se maneja bajo ciertos cánones o parámetros que resultan ineludibles desde el punto de vista técnico.

¿Qué determina la preeminencia de una noticia sobre otra? ¿Cómo se eligen las noticias para ponerlas en la primera página de un periódico y cómo se distribuyen estas en esa plana? ¿Por qué unas noticias van antes que otra en los noticieros radiales y/o televisivos?

Aunque los políticos no lo crean, la preeminencia no la define la preferencia política del dueño del medio, del director o del jefe de redacción. La teoría proporciona parámetros como, por ejemplo, los factores de interés que son los que determinan el orden de presentación de las noticias. Así, se toma en cuenta factores como la rareza del hecho, proximidad, violencia, etc. La preeminencia de unos factores sobre otros, forma parte de la política editorial del medio.

En función a los factores de interés, la mayoría de los medios cruceños le dedicaron grandes espacios al transfugio de ciertos miembros de la Unión Juvenil Cruceñista (UJC) que ahora forman parte del MAS. ¿Y por qué no? Si la UJC actuó bajo los esquemas del fascismo y neonazismo, ¿cómo es que ahora aparece metido en un partido supuestamente socialista?

Sin embargo, al abundar sobre el tema, los medios cruceños le estaban haciendo publicidad gratuita al MAS. ¿También le eran funcionales?

Lo mismo pasa con el culebrón de Leopoldo Fernández, el “pobrecito” candidato a la vicepresidencia por el Plan Progreso para Bolivia – Convergencia Nacional (PPB-CN) que está preso en la cárcel de San Pedro sin poder expresarse porque el Gobierno se lo impide.

Aquí tenemos un claro ejemplo de funcionalidad pues, al ocuparse del tema prácticamente cada día, los medios le están haciendo el jueguito al PPB-CN (que es la apuesta fuerte de la derecha en estas elecciones) porque no sólo le obsequian abundante publicidad sino victimizan a Fernández y le ayudan a subir su posible caudal de votos.

Empero… ¿cómo podemos acusar a los periodistas de funcionales cuando el mismísimo gobierno ha caído en el jueguito de su adversario de derecha?

Al evitar que hable Leopoldo, el MAS está echando sal a una herida que los estrategas del PPB-CN supieron abrir hábilmente: el atropello a la libertad de expresión.

Mientras más tiempo el gobierno evite que Leopoldo hable, más subirán los puntos políticos del candidato vicepresidencial encarcelado y, consiguientemente, del partido político que lo postula. ¿Quién es más funcional en este caso, señor Presidente?

Fuente: Los Tiempos

miércoles, 28 de octubre de 2009

Tiempo de campaña electoral (Alcides Parejas Moreno)

Siempre he tenido una especial atracción por el mundo del circo. Cuando era niño quedé fascinado cuando vi. la película “El espectáculo más grande del mundo”, en el que se presentaba un circo con tres pistas! ¡No podía creer que existiera tal cosa! A partir de ese momento uno de mis sueños era ver un circo en el que simultáneamente pudiera asistir a tres funciones diferentes! Cuando empezó el período electoral volví a pensar en mi sueño circense y una vez más se me hizo realidad.

Los períodos electorales son realmente especiales, pero fundamentalmente estresantes; son mágicos porque son espacios en los que se desnudan todas las miserias y maldades del ser humano. De pronto pareciera que el país se convierte en una enorme carpa de circo, pero no de tres sino de cinco, diez pistas en las que se va sucediendo la tragicomedia electoral. Los espectadores, que somos todos los ciudadanos y ciudadanas que estamos obligados a ser tales, lo primero que sentimos es que el tiempo se acelera considerablemente. A este aceleramiento contribuyen los medios de comunicación social (periódicos, radios, televisión), pues permanentemente nos están recordando, dramáticamente, la cantidad de días que faltan para llegar al domingo 6 de diciembre.

Me propongo en esta columna, y hasta que llegue el día señalado, hacer algunos comentarios de lo que ha ido ocurriendo en las diferentes pistas de nuestro enorme circo. Algo que es una constante en todas las pistas es la campaña mediática; es una constante, pero totalmente desigual. Sólo una de las pistas recibe toda la luz de los reflectores; las otras pistas quedan en penumbras o simplemente se vuelven invisibles. La campaña mediática del MAS opaca a todas las demás y no sólo por la cantidad de veces que los spots son pasados por todos los canales de televisión o los jingles en las radios, sino por su calidad tanto técnica como de concepción. Además, se trata de una campaña absolutamente desigual, pues por primera vez en la historia de nuestro país un presidente en ejercicio es al mismo tiempo candidato. Lo malo de esta cuestión no es el hecho en sí mismo, sino el no respetar las reglas del juego y convertir la campaña en un acto perverso en el que los espectadores nunca sabemos cuándo se presenta el presidente y cuándo el candidato. Para echarle más leña al fuego, resulta que las campañas mediáticas de los otros candidatos son tan pobres de contenido y con tan poca llegada que es como si fueran invisibles.

Durante esta semana creo que lo más destacable ha sido el asunto del narcotráfico. Creo que es un tema fundamental como para que se lo convierta en un simple hecho de propaganda electoral. Los datos que se han manejado estos días sobre el aumento de hectáreas dedicadas al cultivo de coca, la cantidad de droga incautada y el escalofriante aumento del consumo en el país lleva necesariamente a pensar que estamos convirtiéndonos en un Estado narco. Me pregunto: si es un tema tan importante, cómo es que los partidos opositores no dirigen una buena parte de su artillería mediática contra este flagelo? Los espectadores estamos cansados de las explicaciones oficiales de que el Estado es eficiente porque incautan cientos de toneladas de droga, y nos preguntamos, ¿por qué no usa esa eficiencia en reducir la coca excedentaria en vez de fomentarla? No es verdad como tan suelto de cuerpo afirma del señor García Linera que en tiempos de Bánzer había mayor cantidad de coca.

Mientras que el tema droga pareciera que no le molesta mucho al gobierno del MAS, pareciera que el caso Rosza lo está enredando cada vez más y eso lo está poniendo nervioso. El hecho deque dos países europeos se hubieran metido en el baile complica enormemente el panorama, pues puede tener consecuencias insospechadas. Además, frecuentemente aparecen nuevas evidencias que echan por tierra todo el montaje que hizo el gobierno en torno al tema. Las declaraciones del fiscal Sosa son cada vez más confusas y contradictorias; no me extrañaría que en poco tiempo se convirtiera en un elemento no deseado y desaparezca de la pista escénica.

Ya esta semana fue la hora de los payasos en la pista central. Los payasos llegaron haciendo tal barullo que todos los medios de comunicación –de manera especial la televisión—les han dado una cobertura inusitada. (he preguntado a algunos medios el porqué de esta actitud, pero las respuestas son tan confusas y contradictorias como las del fiscal Sosa). Los payasos que hasta hace poco tenían en su libreto hacer escarnio de Evo Morales y su gobierno (con cancioncita incluida), ahora –después de una súbita y dramática conversión como la de los grandes santos de la historia—se han pasado a los “dueños del cambio”.

Y así estamos, a cada vez menos días del 6 de diciembre!

domingo, 18 de octubre de 2009

Campañas, medios y alzamiento (Jimena Costa)

Normalmente, un Carnaval como éste tendría grandes repercusiones mediáticas, sin embargo no ha pasado casi nada, y no sólo porque el oficialismo ha comprado varios medios…

Lo mejor que le ha podido suceder a los dueños de medios de comunicación en Bolivia es Evo Morales: ningún gobierno ha sido mejor cliente de los medios de comunicación con campañas electorales casi anuales y con campañas políticas los 365 del año, todos los años.

No ha sucedido lo mismo a comunicadores y periodistas, quienes han sido permanentemente maltratados y agredidos por la cabeza del Gobierno y por el resto de las extremidades, quienes disciplinadamente han decidido arremeter contra la libertad de expresión, especialmente cuando ésta expresa oposición al Gobierno y a su proyecto de poder.

Los últimos días, a través de un canal de televisión (Cadena A), varios periodistas se encuentran mostrando pruebas relacionadas a la investigación sobre el caso del supuesto terrorismo de los alzados armados separatistas, y sorprende que semejantes noticiones no hayan tenido el eco correspondiente en otros medios dada la envergadura de la información que circula. Resulta que se pone en evidencia que la Comisión del Parlamento no puede cumplir seriamente con sus tareas porque el Fiscal asignado al caso no les remite la información requerida, resulta que el Fiscal no había sido Blanca Nieves ni que el Estado húngaro se había desentendido de su súbdito que murió en el Hotel Las Américas, resulta que hay quienes no han dejado de ser proclives al terrorismo, y resulta que Rambo había tenido la particularidad de no poder hablar cuando le duele el codo. ¡Tremenda limitación que le produce el apoyo y solidaridad de varias autoridades oficialistas!

Normalmente, un carnaval como éste tendría grandes repercusiones mediáticas, sin embargo no ha pasado casi nada, y no sólo porque el oficialismo ha comprado o copado varios medios, sino porque si todos los medios le ponen la atención debida esto tendría graves efectos sobre la campaña y la reelección de Morales, quien puede optar por dejar de contratar a ciertos medios para que difundan su propaganda política y electoral, lo que, claro, afectaría gravemente los bolsillos de los dueños, y no todos los dueños son bolivianos, de modo que tampoco les afecta quién se va o quién se queda, si hay o no terroristas, ni averiguar quién los trajo.

¿Será que a los empresarios bolivianos les importa más su bolsillo que contribuir a generar conciencia sobre un tema tan importante como éste? ¿Será que no les preocupa que el narcotráfico y el terrorismo ponen en riesgo su propia seguridad y la de sus familias? Ellos mismos podrán darnos la respuesta, y tal vez confirmar esa percepción generalizada de que a algunos empresarios nunca les ha importado el país sino sólo lo que obtienen de él.

Sabemos que detrás de los medios existen intereses y detrás de la política también, unos tienen interés de llenarse los bolsillos, otros de quedarse en el poder, otros de quedarse en el poder para llenarse los bolsillos y otros —ingenuos— creen que los que llegan al poder —si son como ellos— algún día les van a llenar los bolsillos.

El problema mayor hoy es que, como antes, predomina el interés particular de quienes están en el poder y resulta que seguimos y seguiremos en crisis mientras cada quien siga calculando basado en el interés particular. Otra ratificación de que el cambio sigue pendiente.

Fuente: Los Tiempos

domingo, 11 de octubre de 2009

Debatir o no debatir (Carlos Hugo Laruta)

El sistema democrático es el método que nos permite vivir todos los actos de la vida bajo los principios y valores del respeto, la justicia, la equidad, el diálogo, la tolerancia, el pluralismo, la interculturalidad, la libertad.

La democracia significa el Gobierno del pueblo bajo las normas establecidas en la ley. Y para la renovación de los gobiernos, la ley electoral señala que se postularán candidatos y partidos políticos. Y como los partidos o agrupaciones políticas generalmente tienen visiones diferentes de la realidad, eligen a sus mejores hombres y mujeres como candidatos, quienes elaboran propuestas diferentes ante la posibilidad de ser electos como gobernantes de un país.

Cada partido o agrupación política, entonces, presenta a sus candidatos y sus programas de gobierno al pueblo, que decidirá con su voto quién será el gobernante. Y como el sistema democrático en sí mismo admite que existen visiones, líderes y programas diferentes, corresponde que sean aquellos líderes quienes expongan y debatan sus visiones de país y sus programas.

Sale a la mesa, entonces, esto de debatir o no debatir. Para algunos se trata de una determinación muy pensada, que merece una decisión calculada al milímetro, pues la confianza en sus líderes o en su programa no es la mejor en momentos de campaña electoral. Para otros se trata de un deber de todos los candidatos, sean quienes fueren, para presentarse a sí mismos, su visión del país y su programa de gobierno, ante el electorado soberano que observa y escucha a quienes postulan para gobernarlo en democracia.

Este pueblo soberano tiene el derecho, y esto debería ser muy claro, el derecho digo, de que quienes desean ser sus representantes “sea en el cargo de Presidente, senadores o diputados” le expliquen cada uno por separado y juntos en un debate cuáles son sus propuestas para resolver los principales problemas que le aquejan y las perspectivas del país que pretenden construir.

Pero no faltarán algunos, los activistas de la vieja política, que buscarán pretextos de todo tipo para no hacer conocer sus propuestas y ponerlas en debate y discusión con los otros candidatos, afirmando que no van a debatir, que debaten sólo con el pueblo, y otros pretextos y disculpas que no tienen ningún sentido. Ese tipo de candidatos no desea contribuir a la democracia de algún modo efectivo a través de estos encuentros que son parte sustancial de la democracia. Y tratan de disculpar su actitud con insultos a los otros candidatos, señalando que deben escuchar a sus “conciencias” y utilizando adjetivos calificativos en un intento por disminuir a sus oponentes.

La política electoral es un procedimiento que busca la elección por el pueblo de servidores públicos que tienen --una vez más lo reiteramos-- el deber de decir cómo van a gobernar, que capacidad tienen para ello y brindar todas las explicaciones a las que el pueblo tiene derecho.

Ojalá lleguemos al momento en que todos y cada uno de los candidatos de una elección presidencial reconozca que tiene como alto deber democrático presentar su propuesta y debatirla frente a los otros candidatos.

domingo, 4 de octubre de 2009

Doble voto y Estado etno-nacionalista (Jimena Costa)

Cuando se discutía la Ley Electoral Transitoria y la incorporación de las circunscripciones “especiales” indígena originario campesinas, ya se planteaba el problema operativo de cómo se iba a determinar quién votaba con cuál papeleta, ya que la nueva Constitución introduce tal figura y señala que serán circunscripciones rurales, pero no toma en cuenta que los indígena originarios están en todas partes y no sólo en el campo, ni toma en cuenta que también hay “interculturales” en el campo.

La Ley Electoral transfiere a la Corte Nacional Electoral la responsabilidad de diseñar las circunscripciones “especiales” —o sea definir sus límites— en siete de los nueve departamentos, para que los indígena originarios del campo elijan a representantes “especiales”; por tanto, la Corte debe garantizar que los “interculturales” que viven en el campo sigan votando por un común y corriente uninominal.

Esto implica varias cosas: la primera y fundamental es que se discrimina a los indígenas y originarios que viven en las ciudades y que se los obliga a votar como el común de los mortales.

La segunda y operativamente trascendental es que la Corte debió asegurarse de que en el momento del registro en el padrón biométrico, cada ciudadano dé a conocer su auto identificación étnica para saber si le correspondía votar por un representante “especial” o por un simple uninominal. Esto debió suceder especialmente en el campo, pero dado que a los seres humanos nos ataca la locura de movernos dentro del planeta, por previsión, era razonable que todos nos auto identifiquemos para saber qué papeleta debemos recibir, según la nación a la que uno pertenezca.

La tercera y más absurda cosa es que como la Corte no se ocupó del tema antes del registro de los cuatro millones y más de electores, ahora debe resolver el problema para garantizar que no se produzca el doble voto cuando no se sabe quién se autoidentifica cómo y a cuál de las 36 naciones pertenece, o si es un pobre intercultural que no puede elegir a nadie “especial”.

Esto es parte del escenario del 6 de diciembre. No se trata sólo del hecho de que uno de los ocho candidatos abuse de los recursos públicos en su campaña, o de que algunos dirigentes prohíban el ingreso a sus feudos a los opositores, se trata de que muchos de los jurados y presidentes de mesa, delegados de la Corte, delegados de partido y aún observadores que se encuentren en el área rural, tendrán que observar cuidadosamente a cada elector para saber qué papeleta darle, ya que, por supuesto, no pueden votar a la vez por un uninominal y por un especial.

La Corte debe garantizar que en ningún rincón del territorio nacional se instalen paralelamente ánforas para ambos tipos de representantes —especial y uninominal—, porque ésa es una invitación al doble voto, y ya sabemos que donde mayores irregularidades se vieron en el revocatorio y en el referéndum de enero fueron en las zonas rurales.

Si la Corte omitió el detallito de la autoidentificación, ni siquiera étnica, sino nacional —porque no tenemos 36 etnias, sino 36 naciones—, deberán encontrar la forma de no poner en duda la confianza en los resultados, invitando al doble voto.

En conclusión, por múltiples razones y por primera vez en la historia, el Carnaval del próximo año no será en febrero, sino este diciembre, y no se sorprendan que muchos tengan que disfrazarse para que en la mesa sepan qué papeleta darles para que ejerzan su derecho ciudadano.

Fuente: Los Tiempos

domingo, 27 de septiembre de 2009

Marco Enríquez-Ominami, la sorpresa de la campaña chilena (Carlos Vergara)

Mediático, rebelde y contradictorio, este hijo de un líder guerrillero rompió filas con el oficialismo, creció en las encuestas de manera meteórica y hoy, como candidato independiente, convirtió el resultado de las elecciones de diciembre en una incógnita


SANTIAGO, Chile.- El 11 de septiembre de 1973, mientras los Hawker Hunters de Pinochet bombardeaban el Palacio de La Moneda con Salvador Allende adentro, Marco Enríquez tenía sólo tres meses de vida. Su madre, Manuela Gumucio, mujer del mítico guerrillero Miguel Enríquez -fundador del combativo Movimiento Izquierdista Revolucionario (MIR)- fue detenida a las pocas horas. Quién sabe por qué designios superiores algún militar se compadeció de ella y así es como comienza esta historia: con esa madre y ese chico asilados en la embajada de Venezuela.

"Terminamos ahí y partimos a París. Fueron catorce años de exilio. Entré a la embajada de tres meses, y en cinco meses estaba fuera con pasaporte de las Naciones Unidas por más de catorce años de refugiado, ya que me quitaron la nacionalidad, algo muy absurdo", cuenta ese mismo niño convertido, 36 años después, en el hombre del momento en Chile, con una candidatura presidencial independiente que tiene a la Concertación oficialista con los nervios de punta.

"Ser hijo de una leyenda no fue nada fácil", explica él mismo. "No podía eludir las peleas a puñetazos cuando niño. ¿Cómo me iba a acojonar si era el hijo de Miguel? ¿Cuánto hay de él en mí? Mucho y poco. Mucho porque lo admiro, poco porque no lo conocí", dice a LA NACION. Años antes describió a su padre en un documental como "una suerte de Che Guevara un poco más austral".

Volvemos a París. En la Ciudad Luz, Marco tuvo un segundo padre, esta vez el exiliado socialista chileno Carlos Ominami, quien se enamoró de Manuela y decidió adoptarlo. "Se le parece tanto? como que se crió a su lado. A Marco no lo crié con un fanatismo épico por su papá. Cuando tenía como 4 años me preguntó: ¿Quién es mi papá? Y yo, muy tranquila, le contesté: tu papá murió. Y nada más", recuerda Manuela Gumucio.

"A Carlos le debo la vida. Le debo la educación y la alegría. Lo adoro y lo admiro", apunta el abanderado independiente con un guiño. Tiempo después, ya en Chile, el joven cineasta concurriría al Registro Civil para modificar legalmente su nombre, uniendo los dos apellidos por un guión: Enríquez-Ominami. "Uno es del hombre que me dio la vida y otro, el del hombre que me salvó", repite a quien quiera escucharlo.

Primeros pasos políticos

En rigor, Carlos Ominami, otro ex militante del MIR que más tarde se incorporó al gabinete de Patricio Aylwin y hoy es senador, además de darle su apellido fue quien lo impulsó en sus primeros pasos en la política y le abrió las puertas del Partido Socialista.

Marco regresó al país con 17 años. Estudió Filosofía en la Universidad de Chile e intentó, sin éxito, ganar las elecciones por la federación de estudiantes. Su vida pública comenzó pocos años más tarde, de la mano de la televisión, en la cual produjo series de gran audiencia como "La vida es una lotería" y "Mansacue". Asimismo, llevó a cabo un largometraje de dudosa calidad y realizó un curso de cine en París.

Las primeras señas de su disconforme posición política, empero, llegarían recién en 2002, con un controvertido documental llamado "Chile, los héroes están fatigados", una crítica abierta a los personeros de la Concertación, que terminaron, a su juicio, dejando de lado los ideales del pasado. Entre ellos, el ex presidente Ricardo Lagos y su propio padrastro, Carlos Ominami.

"Se convirtieron en esclavos de la eficiencia, sin reparar en los costos. Son ellos los que han caído en la trampa. La izquierda gana las elecciones apelando a su monopolio moral y su pasado de víctima para derrotar a la derecha", reflexiona, en el corolario del documental, el propio Marco, parado frente a la tumba de su padre en el Cementerio General de Santiago.

Una nueva relación, esta vez con una de las animadoras de televisión más populares de Chile, Karen Doggenweiler, llevaría a las masas a retener su rostro y su nombre. Su matrimonio fue tan mediático como su campaña. Con despachos en vivo -un programa de farándula incluso arrendó un helicóptero para cubrir la ceremonia-, Enríquez-Ominami, Karen y la hija de ésta, Fernanda, pasaron a formar una nueva familia. Muy pronto arribaría Manuela, la cuarta integrante del grupo familiar. "Es un buen contrato matrimonial. En el amor soy de derecha y lo más momio que hay", explica el político.

A comienzos de 2006 entró directamente en las arenas políticas, y fue elegido diputado por la región de Valparaíso, reducto histórico de su padrastro, senador por la zona.

Pero sería sólo cosa de meses para que el novel parlamentario se ganara prontamente el apelativo de "díscolo" por un episodio que terminó por definir su perfil rebelde, al viajar a Bolivia junto a un grupo de parlamentarios y solidarizar con los sempiternos reclamos marítimos del país del norte. Su actividad en la Cámara Baja fue bastante prolífica. Presentó decenas de proyectos de ley y cultivó un estilo desprejuiciado marcadamente diferenciado de la estricta disciplina socialista, manifestando por ejemplo un decidido apoyo a causas minoritarias -como los derechos de las minorías sexuales- y polémicas, como su cercanía con el mandatario venezolano, Hugo Chávez, y su negativa a apoyar toda posible censura de la Cámara chilena en su contra.

"Marco no es un anarquista, tiene superclaros los límites, las instituciones, es muy respetuoso de eso. A él no le gusta hacia dónde vamos con estos partidos, con esta forma de hacer las cosas. En ese sentido sí es rebelde y es díscolo", explica su mujer, Karen.

Hasta que un día sucedió lo inevitable. En enero de este año Enríquez-Ominami anunció sorpresivamente su candidatura a través de Facebook, al más puro estilo Obama. La Concertación se negó a incluirlo en las primarias que finalmente condujeron a la elección de Eduardo Frei Ruiz-Tagle como candidato oficialista, y todo terminó con su renuncia al Partido Socialista (PS). Muy pronto se convirtió en el señor de los medios. Su ubicuidad lo ha llevado a estar presente en cuanto programa de radio o televisión lo inviten. Grabó un reality para un canal de cable, que lo siguió todos los días desde el alba hasta el anochecer, fue portada de revistas gay y pro marihuana. Suele anotarse en foros de toda índole y enviar mensajes durante gran parte del día, a través de todos los medios posibles. Sólo con eso consiguió superar con holgura las 36 mil firmas requeridas para inscribir una candidatura independiente, como exige la ley chilena.

Críticas a la Concertación

Todo este esfuerzo lo ha colocado en una posición impensable algún tiempo atrás. "No es fácil para un candidato de 36 años lograr mostrarse como presidenciable. Aun así, para pasar al ballottage Enríquez-Ominami necesita que Frei tropiece", señala el analista político Patricio Navia. Y agrega: "A primera vista, resulta improbable que llegue a La Moneda. Pero también parece imposible que otro candidato llegue a la presidencia sin su apoyo tácito o teniéndolo en contra".

Los ataques no se hicieron esperar cuando se embarcó en abiertas críticas a las políticas concertacionistas, críticas que sus detractores -encabezados por el presidente del PS, Camilo Escalona- solían zanjar llamándolo despectivamente "Marquito". Precisamente Escalona lo considera un personaje anecdótico. "Hemos vivido un período complicado para la Concertación, el tema de los díscolos, algunos de los cuales prosiguen anunciando candidaturas presidenciales al ritmo de grupos musicales de moda, confundiendo la política con la farándula", dispara.

Luego arremetieron contra su esposa -animadora del reality "Pelotón", de gran audiencia-, a quien se le criticó su participación en la campaña a la vez que trabajaba para la televisión pública. "No se metan con mi mujer", desafió Enríquez-Ominami, a sabiendas del capital político que ella le reporta.

Con todo, Enríquez-Ominami parece ser un tipo sin prejuicios. Como cuando reconoció abiertamente en el diario El Mercurio haber consumido drogas. "Sí, hace muchos años yo probé la cocaína y la marihuana. Y he querido decirles a los chilenos que este candidato es de carne y hueso y cometió un error", arguyó aquella vez.

¿Quién es finalmente Enríquez-Ominami? ¿Un político de raza o un aparecido que proviene de la farándula? El debate televisivo del último miércoles pareció decantarse por la primera de estas respuestas. Mientras el candidato de la oposición, Sebastián Piñera, y Eduardo Frei se agredían con acusaciones de bajo calibre, el candidato independiente se mostró, según los expertos, como el único con visión de futuro. La explosión del apoyo ciudadano que genera lo ha hecho trepar de forma geométrica en los cálculos electorales y hoy se perfila como una incómoda sorpresa para la Concertación.

En suma, encumbrado por los mismos vientos que arrastran las voces de quienes lo acusan de "payaso" y "travesti político", Enríquez-Ominami mantiene su sueño. Hoy, con un fuerte apoyo ciudadano que -según la última encuesta de la Universidad del Desarrollo, realizada después del debate- lo tiene a 5 puntos de desbancar a Frei de un eventual ballottage con Piñera, el tipo apuesta a ojos cerrados por sí mismo, a sabiendas de que -tal como le enseñó ese padre al que jamás conoció- la vida, la política y tantas otras cosas son juegos que no dejan espacio al llanto.

Quién es

Nombre y apellido: Marco Enriquez-Ominami

Edad: 36 años

Exilio, cine y polémica: Criado en Francia, donde se exiló su madre, regresó a Chile a los 17. Cursó estudios de Filosofía y Cine e incursionó en la TV y en el género documental. Su obra más polémica es "Chile, los héroes están fatigados" (2002), en que critica a los líderes de la Concertación.

De la TV a la política: Fue elegido diputado por Valparaíso en 2002. Renunció al PS después de que la Concertación no aceptara incluirlo en las primarias y anunció su candidatura independiente reuniendo casi el doble

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Fuente: La Nación de BuenosAires

domingo, 20 de septiembre de 2009

Sin palabra (Jimena Costa)

Los bolivianos en el exterior nunca deberían votar para elegir a un presidente que no los gobierna, sino elegir diputados especiales extraterritoriales que representen sus intereses...

Si bien quedan pocos que creen en la palabra de los políticos y todavía algunos de ellos tenían palabra, el hecho de que los acuerdos se rompan a conveniencia es un serio problema de la política, de la democracia, de la transparencia electoral y del futuro de los ciudadanos bolivianos.

Resulta que la Ley Electoral Transitoria pactada en el Parlamento señala que se les extiende el plazo de permanencia en sus cargos a las autoridades electorales que cumplan su periodo para evitar entorpecer el ya complicado proceso electoral con el nuevo padrón. Sin embargo, el Gobierno rompió el acuerdo y nombró nuevos delegados presidenciales en las cortes departamentales y uno de ellos, al parecer, hasta con prontuario; pero más allá del detallito, resulta que no se respetó el acuerdo.

Hace meses que escuchamos al senador Carlos Böhrt y a otros voceros del oficialismo reivindicando las virginales virtudes del “plan de contingencia” que incluye aprobar el uso del padrón mixto, que por supuesto garantiza que el presidente Morales gane la elección con el 76% de los votos y con fraude, ya que el biométrico dificulta un poco la manipulación —aunque no mucho—, pero cualquier día de nuevo se incumple la palabra empeñada en el pacto político establecido para aprobar la ley, y aprueban el mixto, que es aún peor que el viejo y amañado padrón manual.

Ahora para colmo, después de que se acordara que el voto de los bolivianos en el exterior debe ser el 6% del padrón nacional —alrededor del 211.000 personas—, resulta que con el pretexto de haber sido engañados por “la derecha y la ultraderecha” —como repite tanto el senador Félix Rojas— quieren ampliar el número de electores, que desvirtúan por completo la decisión de los bolivianos que optaron por quedarse en su país. En el referéndum de enero votaron 31.711 personas en Pando, 128.479 personas en Beni, 177.306 personas en Tarija, 200.982 personas en Oruro, es decir que la distorsión ya es imperdonable. Los bolivianos en el exterior nunca deberían votar para elegir a un presidente que no los gobierna, sino elegir diputados especiales extraterritoriales que representen sus intereses, de modo que lo que Gobierno y oposición pactaron en abril fue un absurdo. Si se trata de corregir los errores —como dicen los oficialistas que se hacen embaucar con la oposición—, deberían corregirse varios:

Por ejemplo, los bolivianos en el exterior no deben votar por Presidente sino por diputados especiales extraterritoriales —insisto—; el número de escaños debe ser proporcional a la población en cada departamento, de modo que se debe redistribuir escaños entre departamentos; debe corregirse la sobrerrepresentación rural que implica que el 30% de la población total del país que es rural podrá acceder al 58% de escaños uninominales, mientras que los habitantes de las zonas urbanas quedan severamente subrepresentados; debe restituirse el equilibrio entre regiones, ya que los tres departamentos de occidente tienen 60 escaños (La Paz, Oruro, Potosí), los del valle tienen 53 (Cochabamba, Chuquisaca, Tarija) y los de oriente también 53 (Pando, Beni, Santa Cruz); podría seguir…

El tema de fondo es que si se quiere hacer bien las cosas

—con lo que estoy plenamente de acuerdo—, todo pasa por postergar las elecciones del 6 de diciembre y corregir los problemas con racionalidad e inteligencia y no nada más cambiar cada día la estrategia en la desesperación de pensar que pueden perder el chupete, y que claro, con elecciones limpias y con reglas de juego justas, tal vez nunca podrían volver al poder.

Fuente: Los Tiempos

lunes, 14 de septiembre de 2009

Las presidenciales de 2009: diversidad democrática en América Latina (Patricio Navia)

Las presidenciales de 2009: diversidad democrática en América Latina (Patricio Navia)


EL ANÁLISIS DE INFOLATAM



Nueva York, 14 de septiembre de 2009.- (Especial para Infolatam).- Si hace cuatro años la gran noticia en América Latina fue el supuesto giro a la izquierda que tomaron los electores en la seguidilla de elecciones presidenciales que se iniciaron con la contienda de Honduras en noviembre de 2005, la temporada electoral que pronto se inicia evidencia que la calidad de la democracia varía de país en país y que los votantes de América Latina toman sus decisiones a partir de las realidades nacionales y no como una masa que coordinadamente gira hacia la izquierda o a la derecha. (sigue)

Cuando termine 2009, 6 países de América Latina habrán celebrado elecciones presidenciales. El Salvador, en marzo, y Ecuador, en abril, ya votaron. Los otros cuatro lo harán a partir de fines de octubre. Uruguay va a las urnas el 25 de octubre, Honduras—si las cosas se solucionan—tendrá una elección reconocida por el mundo el 29 de noviembre. Bolivia y Chile tendrán la primera vuelta el 6 y el 13 de diciembre respectivamente.

En El Salvador, los votantes escogieron a Mauricio Funes, un líder moderado que iba como candidato del partido tradicional de izquierda, el FMLN. Además, como su partido no tiene mayoría absoluta en el Congreso, y la oposición controla la ciudad capital, Funes ha debido buscar consensos para gobernar. Los votantes de El Salvador dieron un giro a la izquierda respecto a los últimos 20 años, pero fue un giro suave y poco traumático.

En Ecuador, el electorado votó por la continuidad. El presidente Rafael Correa, electo en 2006, ganó un primer periodo bajo la nueva constitución de 2008. Si bien Correa mantiene políticas de izquierda, su retórica es mucho más izquierdista que sus políticas. Correa ha sido mucho más moderado y pragmático en temas clave de lo que temían sus peores adversarios. Es más, con Correa, Ecuador ha vivido una estabilidad, pese a todo el proceso que culminó en una nueva constitución, que el país no tenía en más de una década.

Si bien las democracias de El Salvador y Ecuador presentan problemas y desafíos, parece apropiado decir que en ambos casos la institucionalidad hoy es más fuerte que hace años.

En Uruguay y Chile, las elecciones presidenciales evidenciarán la mayor solidez de esas democracias. Independiente de si ganan las gobernantes coaliciones de izquierda o si los candidatos de derecha se hacen con el poder, nadie espera que Uruguay o Chile cambien sustancialmente el rumbo de desarrollo con políticas amigables al mercado—más Chile que Uruguay—que han venido adoptando en las últimas dos décadas. El hecho que las elecciones no constituyan noticias alarmantes refleja el buen estado de sus democracias. Ciertamente hay interés por saber quién ganara, pero ni Chile ni Uruguay se juegan su estabilidad y su rumbo de políticas económicas en sus próximas contiendas presidenciales.

La situación de Bolivia es de dulce y de agraz. El Presidente Evo Morales parece encaminado a una fácil victoria. Será el primer presidente que logra una re-elección democrática en un país históricamente marcado por divisiones e inestabilidad. El tener estabilidad es una buena señal, sobre todo porque se da en un contexto democrático. Morales se ha sometido a las reglas del juego democrático y ha ganado elecciones. Ahora bien, por la propia decisión de Morales de convertirse en el presidente de los indígenas en vez de aspirar a ser el mandatario de todos los bolivianos, y por los errores de una oposición que parece más interesada en potenciar las autonomías de los departamentos rebeldes que en construir una alternativa nacional, Bolivia avanza hacia un equilibrio de partido único, o al menos partido dominante. El MAS, que lidera Morales, tiene el apoyo mayoritario de la inmensa mayoría indígena. A menos que aparezca un partido de oposición que busque competirle al MAS los sectores indígenas—y para ello se haga cargo de algunas reivindicaciones de esa mayoría tradicionalmente marginada—la democracia boliviana carecerá de una de las condiciones necesarias para su supervivencia, la posibilidad de alternancia en el poder. Por eso, la gran incógnita en la elección boliviana es si la oposición será capaz de unirse tras una candidatura de consenso que desafíe a Morales. Si no lo hace, la democracia boliviana se sustentará sobre un supuesto peligroso, que no hay alternativas reales al MAS.

El ampliamente discutido caso de Honduras parece el más preocupante. A menos que las partes en conflicto se pongan de acuerdo en realizar elecciones reconocidas por todos y aceptadas por la comunidad internacional, la anómala situación de ese país se mantendrá más allá del que debió ser el fin del periodo presidencial de Manuel Zelaya en enero de 2010.

Estos seis casos demuestran que parece antojadizo hablar de giros a la derecha o a la izquierda en América Latina. Estos países van en puntos muy diferentes de la ruta hacia la consolidación democrática. En Chile, Uruguay y en menor medida El Salvador las elecciones no son asuntos de vida o muerte. Los giros que tomen esas democracias no son curvas peligrosas en un camino cada vez más seguro hacia la consolidación democrática. En Ecuador y Bolivia los electores parecen tener pocas opciones para escoger. Los giros hacia la izquierda o la derecha parecen más patrimonio del partido y el líder en el poder que de la gente. Ya que no hay una oposición fuerte que aparezca como alternativa, la elección sólo sirve para expresar apoyo o descontento con las autoridades, pero no para escoger nuevos líderes.

Tal vez por eso resulte también excesivo el temor al contagio que algunos dicen tener respecto al golpe en Honduras. Sea quien fuera el responsable final de la crisis democrática en ese país, la salida forzada de Manuel Zelaya del poder fue un fenómeno que difícilmente se podría repetir en países donde no existe el nivel de tensión y polarización institucional que existía en Honduras antes del golpe.

Tal vez la mejor noticia de las presidenciales de 2009 en América latina es que el temido efecto contagio que lleve a América Latina a girar como un todo a la izquierda o a la derecha no existirá y que cada país votará de acuerdo a las oportunidades y fortalezas que ofrecen sus diversas democracias. Ubicadas en distintos puntos en el camino de consolidación democrática, los giros de cada país no pueden ser interpretados como mareas que evidencian un sentimiento generalizado en la región.

Fuente: http://www.infolatam.com/entrada/las_presidenciales_de_2009_diversidad_de-16035.html

lunes, 7 de septiembre de 2009

El mutis por el foro (Jimena Costa)

Esta semana empiezan a hacerse públicos los avances del proceso de formación de un bloque opositor que busca constituirse en una alternativa en este complejo escenario rumbo a las elecciones del 6 de diciembre. Como suele ser un proceso político en el que actúan muchas fuerzas, es un proceso por demás complejo que no viene de algunas reuniones, ni éstas han sido ni son secretas, que requiere de largas horas de conversaciones y discusiones y que acaba logrando acuerdos mínimos, pero que gradualmente avanzan.

Escuché múltiples especulaciones al respecto, y parece sano hacer una breve explicación.

El objetivo de formar un frente único parecía imposible desde un inicio y esto ya se ha probado en la realidad. No todos quieren entrar y por supuesto no todos deben estar dentro, no es una bolsa común sino una estrategia política de fortalecimiento bajo lógica democrática, que implica pues la presencia de disensos en un ambiente de diversas organizaciones, fuerzas políticas y aun de intereses.

La meta fue y sigue siendo lograr un bloque que no sea sólo un binomio de unidad sino una alternativa que ofrecerle al país para continuar el cambio hacia la construcción de un Estado permanente autonómico e incluyente. Por tanto había que pensar y actuar bajo nuevas formas de hacer política y es ahí donde se presenta el bloque como portador de un cambio.

La primera fase fue la de lograr pensar el proceso a partir de las regiones, dado que el sistema de partidos aún no ha superado su crisis. La crisis política nos marca el rumbo, debe actuarse a partir de la realidad existente y no de las construcciones imaginarias de la realidad. Hoy las bancadas opositoras casi no existen, pero existen las brigadas, hoy los partidos no cuentan con liderazgos propios que ofrecerle al país —con pocas excepciones— y las organizaciones políticas más fuertes se conforman de una mezcla de partidos, actores prefecturales, organizaciones cívicas y ciudadanas en los departamentos. Es allí donde se inició el proceso.

Las fuerzas políticas opositoras empezaron a organizarse a partir de los departamentos, a diferente ritmo y de distinto modo.

Estas coaliciones departamentales empiezan a pronunciarse y a tomar decisiones, recién entonces entran los candidatos, que por supuesto avanzaron en la construcción de sus propuestas en los departamentos. Ya existe un bloque, con algunos departamentos completamente articulados, otros por terminar el proceso, otros en proceso, con algunos de los candidatos en carrera, con la incorporación de las diversas fuerzas y actores políticos que no están en carrera, y con la voluntad de lograr resultados con el consenso de los nueve departamentos, en un momento de regionalización de la política donde ningún candidato tiene fuerza nacional pero algunos de ellos tienen una base territorial de respaldo. La primera decisión es formar el bloque. La segunda decisión es que serán los bloques departamentales articulados los que preparen las listas de candidatos con sus mejores hombres y mujeres. La tercera decisión es que el binomio será de consenso y los demás candidatos se mantendrán en el bloque aunque no sean elegidos, todos trabajando por la misma causa.

El proceso continúa, sigue siendo una tarea compleja, pero para abrigar la esperanza de muchos ciudadanos ya existe el tan mentado bloque de oposición democrática con el propósito de constituirse en la alternativa.

Jimena Costa

Analista

Fuente: Los Tiempos

lunes, 31 de agosto de 2009

Horas cruciales para la política


De las decisiones que puedan tomarse en las siguientes horas, de la madurez y responsabilidad que demuestren quienes aspiran a conducir el Estado en los siguientes años, dependerá en gran medida la suerte que le toque correr a Bolivia en al menos la próxima década

Empieza una semana crucial para la configuración del mapa político que marcará la nueva carrera electoral que empieza a vivir el país por la silla presidencial. En efecto, las distintas agrupaciones y partidos políticos embarcados en el propósito de concurrir a los comicios generales de diciembre de este año, tienen como plazo legal hasta el próximo 7 de septiembre, es decir una semana más, para inscribir sus respectivas candidaturas.

Así, con el tiempo a contrarreloj y una implacable cuenta regresiva, los numerosos candidatos opositores continuaban desplegando intensas negociaciones, todas ellas frustradas y sin visos de resultar en el surgimiento de un proyecto de dimensiones nacionales, capaz de articular una propuesta sólida que le haga frente a la hasta hoy imparable maquinaria política del gobernante Movimiento al Socialismo.

Lo único confirmado hasta anoche eran las candidaturas del actual presidente de la República, Evo Morales; del empresario Samuel Doria Medina; del ex prefecto y alcalde de Cochabamba, Manfred Reyes Villa; del ex vicepresidente de la República Víctor Hugo Cárdenas; del alcalde potosino, René Joaquino; del ex líder cívico cruceño Germán Antelo; y del ex presidente de la República Jorge Quiroga Ramírez. Está por verse, aún, qué decisión tomarán el dirigente campesino Alejo Veliz y el ex parlamentario movimientista Hugo San Martín, que también se han presentado como probables presidenciables, además de la probabilidad del ingreso a la arena política nacional del ex prefecto paceño, José Luis Paredes, aunque se conocen que ya han dado un paso al costado en sus aspiraciones presidenciales.

Es muy probable que, en el curso de la presente semana, varios de los "presidenciables" arriba citados tengan que renunciar a sus pretensiones o fusionarse a otras opciones políticas, porque no tienen ni recursos ni estructuras así sean mínimas que les permitan sustentar una candidatura de carácter nacional.

Y es posible, también, que algunas candidaturas agoten todos los esfuerzos en aras de confirmar un bloque amplio de oposición capaz de garantizar unos niveles de votación lo suficientemente expectables como para hacer frente a la amplísima ventaja con que, según todas las encuestas hechas públicas, ha comenzado la carrera electoral el partido del presidente Evo Morales.
De hecho, el que parece ser el último de los esfuerzos para crear ese frente opositor tiene lugar en estos momentos. Es así que, hasta las primeras horas de la madrugada de este lunes, y sin resultados hasta ahora conocidos, se haya venido desarrollando una prolongada negociación bajo los auspicios de las regiones que conforman el denominado Consejo Nacional Democrático (CONALDE), en procura de unir en una sola dupla las candidaturas del ex vicepresidente Víctor Hugo Cárdenas y del líder cívico cruceño Germán Antelo.

Lo cierto es que el mundo político nacional vive horas cruciales, si no decisivas. De las decisiones que puedan tomarse en las siguientes horas, de la madurez y responsabilidad que demuestren quienes aspiran a conducir el Estado en los siguientes años, dependerá en gran medida la suerte que le toque correr a Bolivia en al menos la próxima década.

martes, 25 de agosto de 2009

Bloque alternativo (Jimena Costa)

Esta semana empiezan a hacerse públicos los avances del proceso de formación de un bloque opositor que busca constituirse en una alternativa en este complejo escenario rumbo a las elecciones del 6 de diciembre. Como suele ser un proceso político en el que actúan muchas fuerzas, es un proceso por demás complejo que no viene de algunas reuniones, ni éstas han sido ni son secretas, que requiere de largas horas de conversaciones y discusiones y que acaba logrando acuerdos mínimos, pero que gradualmente avanzan.

Escuché múltiples especulaciones al respecto, y parece sano hacer una breve explicación.

El objetivo de formar un frente único parecía imposible desde un inicio y esto ya se ha probado en la realidad. No todos quieren entrar y por supuesto no todos deben estar dentro, no es una bolsa común sino una estrategia política de fortalecimiento bajo lógica democrática, que implica pues la presencia de disensos en un ambiente de diversas organizaciones, fuerzas políticas y aun de intereses.

La meta fue y sigue siendo lograr un bloque que no sea sólo un binomio de unidad sino una alternativa que ofrecerle al país para continuar el cambio hacia la construcción de un Estado permanente autonómico e incluyente. Por tanto había que pensar y actuar bajo nuevas formas de hacer política y es ahí donde se presenta el bloque como portador de un cambio.

La primera fase fue la de lograr pensar el proceso a partir de las regiones, dado que el sistema de partidos aún no ha superado su crisis. La crisis política nos marca el rumbo, debe actuarse a partir de la realidad existente y no de las construcciones imaginarias de la realidad. Hoy las bancadas opositoras casi no existen, pero existen las brigadas, hoy los partidos no cuentan con liderazgos propios que ofrecerle al país —con pocas excepciones— y las organizaciones políticas más fuertes se conforman de una mezcla de partidos, actores prefecturales, organizaciones cívicas y ciudadanas en los departamentos. Es allí donde se inició el proceso.

Las fuerzas políticas opositoras empezaron a organizarse a partir de los departamentos, a diferente ritmo y de distinto modo.

Estas coaliciones departamentales empiezan a pronunciarse y a tomar decisiones, recién entonces entran los candidatos, que por supuesto avanzaron en la construcción de sus propuestas en los departamentos. Ya existe un bloque, con algunos departamentos completamente articulados, otros por terminar el proceso, otros en proceso, con algunos de los candidatos en carrera, con la incorporación de las diversas fuerzas y actores políticos que no están en carrera, y con la voluntad de lograr resultados con el consenso de los nueve departamentos, en un momento de regionalización de la política donde ningún candidato tiene fuerza nacional pero algunos de ellos tienen una base territorial de respaldo. La primera decisión es formar el bloque. La segunda decisión es que serán los bloques departamentales articulados los que preparen las listas de candidatos con sus mejores hombres y mujeres. La tercera decisión es que el binomio será de consenso y los demás candidatos se mantendrán en el bloque aunque no sean elegidos, todos trabajando por la misma causa.

El proceso continúa, sigue siendo una tarea compleja, pero para abrigar la esperanza de muchos ciudadanos ya existe el tan mentado bloque de oposición democrática con el propósito de constituirse en la alternativa.

Fuente: Los Tiempos

domingo, 9 de agosto de 2009

Fiestas patrias (Jimena Costa)

Escuché varias veces en estos días que no hay nada que festejar, que todo está peor y que es absurdo celebrar la fundación de la República de Bolivia, al mismo tiempo que hemos “dejado atrás el Estado republicano, colonial y neoliberal”, como dice la nueva Constitución, y de ser así, el 6 de agosto ya no existe. Volvemos a foja cero. ¿También vamos a reinventar el fuego y la rueda? Existe mucho de razón en esas afirmaciones, pero creo que hay múltiples razones para seguir festejando el cumpleaños de la patria:

1) Para pesar de muchos, no se puede dejar atrás el Estado republicano por decreto.

2) Los niños siguen desfilando con escarapelas tricolores y no cuadriculadas.

3) La kantuta sigue tricolor.

4) No se incluyó la hoja de coca en el escudo nacional.

5) Todavía se mantienen las banderas departamentales.

6) Todavía siguen existiendo nueve departamentos.

7) Todavía hay Parlamento.

8) Existen estatutos autonómicos respaldados con el voto popular.

9) Todavía vendemos gas.

10) El superávit casi cubre la deuda pública.

11) Vamos a tener nuevo padrón.

12) El Presidente tendrá que aprender aymara o quechua para cumplir con la CPE (yo también).

13) Todavía existen al menos una docena de Quijotes que quieren tomar las riendas del país.

14) Hay pluralismo y juventud entre los candidatos.

15) No hemos roto relaciones con Perú.

16) Una mujer es Prefecta electa por el voto popular.

17) Todavía tenemos agua.

18) Todavía llegan turistas…

Hay muchas más cosas que festejar, son dos siglos de razones acumuladas y, aunque en algunos momentos puedan sentir que estamos retrocediendo, también hemos avanzado:

1) Antes había muchos bolivianos que no se identificaban con el Estado boliviano; hoy sí se identifican con él y debemos lograr que eso se mantenga más allá del turno de un gobierno.

2) Antes no nos preocupaba mucho la democracia; ahora que sus instituciones están en riesgo, la defendemos.

3) Antes no nos rasgábamos las vestiduras por la nación boliviana; ahora que hay 36 naciones y la boliviana no aparece, la extrañamos.

4) Antes éramos República, ahora también pero con más ganas.

5) Antes sólo nos interesaba el Estado para plantearle demandas, hoy nos interesa que sus instituciones funcionen.

Entre otros temas, es importante resaltar que la crisis se ha profundizado de tal forma que ya se presentan las salidas, llegamos al fondo, y sólo queda empezar a salir. Estamos en una transición y, aunque nos ha llevado 200 años, se presenta el momento de empezar a construir el Estado permanente, que tenga como sus dos motores principales un diseño autonómico departamental y la inclusión de todos los bolivianos y bolivianas en calidad de iguales, y con igual acceso a las oportunidades.

Es un gran momento para dejar de lamentarnos por la opresión colonial o la pérdida del Litoral y concentrar la energía en los recursos humanos, en la gente, en esos potenciales emigrantes y darles condiciones para quedarse. Es un gran momento, tenemos la tarea de reconstruir la República. ¿A ustedes les gustan los retos?

Fuente: La Prensa