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lunes, 28 de septiembre de 2009

Mario Vargas Llosa será testigo en juicio a Fujimori

Lima, 28/09/2009 (CNR) -- En la primera audiencia del cuarto juicio contra el ex presidente Alberto Fujimori, el fiscal supremo José Peláez anunció que entre los 61 testigos que convocarán para declarar en el proceso estará el escritor Mario Vargas Llosa, al haber sido víctima de interceptación telefónica en la época en que fue candidato a la Presidencia de la República (1990).

En la audiencia, iniciada poco después de las 09:00 horas en la sede judicial de la Diroes, están presentes el líder del Partido Socialista, Javier Diez Canseco; la periodista Cecilia Valenzuela; y el ex candidato presidencial Alberto Borea Odría. Es notoria la ausencia de Matilde Pinchi Pinchi, ex asistente de Vladimiro Montesinos.

La Fiscalía acusa a Fujimori de los delitos de peculado, contra la administración pública y contra la libertad, violación del secreto de las comunicaciones por los casos conocidos como “medios de comunicación”, “interceptación telefónica” y "congresistas tránsfugas”.

Así mismo, la Fiscalía pide que Fujimori sea condenado a ocho años de prisión y pague una reparación civil de cinco millones de soles a favor del Estado y tres millones a favor de los agraviados.

Otros testigos serán la ex esposa de Fujimori, Susana Higushi; el ex embajador Javier Pérez de Cuéllar; el periodista César Hildebrandt; el periodista Guillermo Gonzales Arica; el ex integrante del desactivado "Grupo Colina", Marco Flores Alván, y otros miembros del Ejército vinculados a la interceptación telefónica, que suman 30 personas.

Al comienzo de la audiencia se presentó un informe médico que precisa que el acusado se encuentra bien de salud, por lo que puede concurrir a las audiencias judiciales cinco horas tres veces por semana. La audiencia de hoy concluirá a las 14:00 horas con un receso de media hora a las 11:00 am.

miércoles, 10 de junio de 2009

Conflictos en el frente externo

Las tensas relaciones con tres de nuestros vecinos hacen temer que el escenario diplomático se llevará buena parte de la atención colectiva

Como no podía ser de otro modo, dados los antecedentes del caso, las relaciones diplomáticas ente nuestro país y Perú han llegado a un punto muy cercano a la ruptura y todo hace prever que la tendencia del proceso que conduce al distanciamiento entre ambos países no ha hecho más que comenzar.

Los enfrentamientos ocurridos en país vecino hace algunos días que eran plenamente previsibles en vista de la firme decisión con que las organizaciones indígenas iniciaron una ofensiva contra una serie de disposiciones legales que las consideran contrarias a sus intereses. Lo hicieron en términos tan radicales que cerraron toda posibilidad de una solución negociada del conflicto, lo que puso en evidencia el afán de poner al gobierno de Alan García en una situación tan crítica que se ha puesto en riesgo su estabilidad.

Fue en ese contexto que Evo Morales hizo llegar una carta a las organizaciones indígenas peruanas instándolas a llevar su lucha al terreno de los enfrentamientos, para pasar “de la resistencia a la rebelión”, primero, y “de la rebelión a la revolución”, después. Que tal mensaje haya sido difundido precisamente cuando el conflicto ingresaba a su fase más álgida, ha sido interpretada por el gobierno peruano como un inadmisible acto de injerencia.

De manera casi simultánea, otro frente de conflictos se abrió en las relaciones con Paraguay a raíz de la incursión irregular en territorio paraguayo de fuerzas policiales bolivianas fuertemente armadas. Como ya es habitual, la primera reacción gubernamental consistió en negar tal extremo, pero las evidencias lo obligaron a reconocer que la gravísima contravención a normas internacionales sí se produjo.

A ello se suma la decisión del gobierno de Brasil de dar asilo a más de una centena de ciudadanos pandinos que están siendo perseguidos. La decisión del gobierno boliviano de rechazar tal decisión ha abierto otro factor de discordia, con lo que son tres de nuestros cinco vecinos los que enfrentan dificultades en sus relaciones con el nuestro.

Paradójicamente, en medio de tan conflictivo panorama, hay una gran excepción: las relaciones con Chile, que han alcanzado un nivel de armonía que no guarda relación alguna con la magnitud de los problemas que tenemos pendientes con ese país. Nunca antes un gobierno boliviano había actuado con tanta benevolencia a pesar de que nada se ha avanzado en la solución del tema marítimo.

Por lo que se ve, el frente externo será durante los próximos meses uno de los que más atención demande, lo que no parece incomodar a un gobierno que, tanto en el frente interno como en el externo, suele sacar buenos réditos de todo lo que lleve la marca del conflicto.

viernes, 5 de junio de 2009

La ofensiva de Morales contra Perú

Las relaciones entre Bolivia y Perú se acercan a un punto cuya gravedad supera las más pesimistas previsiones


Desde hace ya mucho tiempo, y con una crudeza que se ha intensificado notablemente durante los últimos días, el Presidente Evo Morales ha desencadenado una feroz ofensiva verbal contra su homólogo peruano, Alan García, lo que ha desatado un conflicto diplomático que se con cada día que pasa se agrava hasta adquirir dimensiones temibles.

Inicialmente, con cierta benevolencia, la ola de ataques fue atribuida al carácter lenguaraz del mandatario boliviano quien nunca se destacó por la prudencia cuando de hacer declaraciones públicas se trata. Sin embargo, vistas con más detenimiento las cosas, se hallan razones para temer que el asunto es mucho más grave y que esa actitud beligerante tiene motivaciones y objetivos más serios de lo que se quisiera creer.

Como se recordará, no fue con el ascenso de Alan García que se inició la andanada de agravios contra Perú y sus mandatarios. Prácticamente desde el día que asumió la presidencia, Morales dedicó provocadoras frases al entonces Presidente peruano Alejandro Toledo, mientras no escatimaba elogios al entonces candidato Ollanta Humala.

La derrota que el pueblo peruano infligió en las urnas a Humala, el representante en Perú del proyecto de “Socialismo del Siglo XXI”, fue sufrida por Morales como un agravio personal. Pero más aún, fue un muy duro golpe para el proyecto político continental encabezado por Hugo Chávez. A partir de entonces, revertir esa derrota adquirió el carácter de prioridad en la geopolítica chavista, y Evo Morales, por lo que se ve, asumió el rol de instrumento ejecutor del plan.

Ese contexto, al que se deben sumar los éxitos que cosecha la política económica e internacional del gobierno de Alan García, los que contrastan con los fracasos de Venezuela y Bolivia, es el que explica la persistencia con que Morales destila su furia mientras alienta sin disimulo a las organizaciones políticas y sindicales, pero sobre todo a las indígenas que se oponen al gobierno peruano.

El mensaje que Morales envió recientemente a la “Cumbre Continental de Pueblos Indígenas” que se realizó en la frontera con Bolivia, en el que instó a sus participantes a construir la "segunda y definitiva independencia" de América, a "asumir su destino como pueblos" para que "todos sepan que (…) de la resistencia pasamos a la rebelión y de la rebelión a la revolución”, lo dice todo.

Si se considera, además, que durante los últimos días se ha iniciado en el vecino país una ofensiva de indígenas amazónicos que se proponen cortar el suministro eléctrico a las principales ciudades peruanas, lo que amenaza con desencadenar enfrentamientos, se tiene un cuadro completo de la gravedad del contexto en que se produce una tensión diplomática que, al paso que vamos, puede tener gravísimas consecuencias para ambos países.