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domingo, 27 de septiembre de 2009

Según Brasil, salida de la DEA de Bolivia dio paso al “microtráfico”

El ejército del país vecino, en apronte. Brasil tiene unos 890.000 consumidores de cocaína, a quienes se dirige la oferta de Bolivia y Perú.

La Policía Federal de Cáceres decomisó un cargamento de 500 kilos de cocaína boliviana que pretendía ser introducido a Brasil, el pasado mes de mayo.

La Prensa y agencias.- Informes oficiales de inteligencia de Brasil dieron cuenta de que desde que la DEA (Drug Enforcement Administration o Administración Ejecutora de Leyes contra Drogas de EEUU) salió de Bolivia, ha crecido el microtráfico de drogas desde Bolivia y Perú.
Como consecuencia de ello, el Ejército de Brasil inició el Operativo Curarare en la fronteras con Perú y Bolivia para reprimir el aumento del “tráfico hormiga”.

Los reportes revelaron el incremento del ingreso de cocaína de la región de Madre de Dios, en Perú, adonde se trasladaron laboratorios de refinación que años antes estaban ubicados en Colombia.

Esos mismos informes reportan el aumento de embarques bolivianos desde que ese país expulsó a la DEA, en noviembre del año pasado, según el diario Correio Braziliense.

El mencionado rotativo transcribe un comunicado militar en el que se da cuenta de que “la finalidad del Operativo Curarare es intensificar la presencia del Ejército en la franja de frontera” con Perú y Bolivia.

Cálculos oficiales señalan que traficantes peruanos, que llevan cargamentos de entre diez y 70 kilogramos, ingresaron en los últimos meses al estado del Acre, en la región fronteriza con Perú y Bolivia.

Un estudio de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) estableció que en Brasil hay unos 890.000 consumidores regulares de cocaína.

En cumplimiento de este operativo, efectivos de la decimoséptima Brigada de Infantería de la Selva, de la Policía Federal y del Ministerio de Medio Ambiente recorren caminos vecinales y atajos que suelen ser utilizados por traficantes.

El Ejército y la Policía Federal de Brasil actúan frecuentemente en forma conjunta para reprimir el tráfico ilícito de drogas en la amazonia, mientras que se intensifican los controles terrestres.

La droga

Evo Morales decidió el 1 de noviembre de 2008 la suspensión de la DEA en Bolivia.
El último agente de ese organismo abandonó el territorio nacional en febrero.
El Gobierno asegura que sin la DEA ha mejorado la lucha contra el narcotráfico.
Las incautaciones de droga superan las 19 toneladas desde enero
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Fuente: www.ernestojustiniano.org

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Obama aplaza a Bolivia en la lucha antidroga

Los cultivos llegaron a 32.000 hectáreas el 2008, que significan un crecimiento de 3.500 hectáreas respecto al 2009.

Venezuela y Birmania son los dos otros países con gobiernos que incumplieron la lucha antidroga.

LA COCA • En una población de la Asunta (Yungas) seca la hoja de coca para su posterior comercialización.

Armando Morales
corresponsal de LA RAZÓN en Washington.

Los cultivos llegaron a 32.000 hectáreas el 2008, que significan un crecimiento de 3.500 hectáreas respecto al 2009. Estados Unidos, pese a la descertificación, anuncia que está dispuesto a ayudar.

Debido al crecimiento de los cultivos de coca en 3.500 hectáreas entre el 2007 y el 2008, el Gobierno de Barack Obama aplazó la lucha antidrogas y descertificó a Bolivia. No obstante, anunció que pedirán permiso al Congreso estadounidense para ayudar a Evo Morales en acciones que permitan recuperar el terreno perdido en esta materia.

La información la proporcionó a La Razón un alto funcionario del Departamento de Estado de Estados Unidos, en Washington. La decisión de descertificar a Bolivia —dijo— fue asumida en función a los informes que dan cuenta de que el cultivo de la coca aumentó de 28.500 hectáreas en el 2007a 32.000 hectáreas en el 2008.

El 2008, el entonces presidente George Bush decidió por primera vez descertificar a Bolivia en su lucha antidroga. Por segundo año consecutivo, la administración de Obama comunicó ayer una decisión similar que fue remitida ayer al Congreso estadounidense y comunicada a Bolivia.

“La decisión fue bastante difícil, ya que Bolivia ha hecho mucho el año pasado en términos de incautaciones y detención de personas involucradas en narcotráfico. Bolivia también está cooperando con todos los países como Brasil y Paraguay”, explicó la fuente del Departamento de Estado.

Aunque aseguró que este tema no tiene relación con la descertificación, hizo notar que la expulsión de la agencia antidrogas estadounidense DEA de Bolivia impactó negativamente en los esfuerzos bolivianos para desmantelar y combatir las organizaciones de narcotraficantes.

“Entonces, en términos globales, Bolivia ha tenido mucho progreso (en la lucha contra las drogas), pero no es suficiente para cumplir con las obligaciones bajo los acuerdos internacionales antidrogas”, explicó.

Justamente por ese esfuerzo del Gobierno boliviano, el presidente Obama pidió una “exención” (permiso al Congreso) que nos permita trabajar con Bolivia en esta área. “A pesar de la descertificación, nosotros podemos proporcionar ayuda en la lucha antidrogas”, insistió.

La Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN) se incautó de más de 18 toneladas de droga en lo que va del año. El Gobierno, a través del ministro de Gobierno, Alfredo Rada, en varias ocasiones reivindicó la necesidad de nacionalizar la lucha antidroga. La fuente aseguró que entienden el contexto político que vive Bolivia, pero que tomaron la decisión de descertificar la lucha antidrogas bajo las normas estadounidenses. “No tenemos muchas opciones, pero al mismo tiempo hemos hablado con el Gobierno de Bolivia”, precisó y recordó que para octubre se alista un nuevo encuentro bilateral donde se hablará del tema droga y otros de interés bilateral.

“Nosotros creemos que a través de algo bilateral y otra cooperación multilateral con Brasil y otros países tal vez nosotros (EEUU) podamos producir resultados más impactantes para el próximo informe”, anunció y aseguró que ello no implica pedir el retorno a Bolivia de la DEA.

“Lo que pedimos es que podamos trabajar juntos para poder reemplazar el terreno perdido en capacitación e investigación”, planteó la fuente.

Gobierno evaluará el informe

El Gobierno, a través del viceministro de Coordinación Gubernamental, Wilfredo Chávez, informó ayer que no se pronunciarán sobre la descertificación estadounidense hasta tanto hacer una evaluación de los factores que motivaron esa decisión.

“El canciller (David Choquehuanca) y el viceministro de Defensa Social (Felipe Cáceres) van a ver el tema y darán una explicación de nuestra posición al respecto”, anunció.

Cáceres, encargado de esta temática, se encuentra en Brasil, según informó la unidad de Comunicación de ese viceministerio. Éste es el segundo año consecutivo que Bolivia es descertificada en su lucha contra el narcotráfico.

Luego de la primera descertificación, el 2008, el presidente Evo Morales minimizó el hecho. “No nos asustan este tipo de campañas. Estados Unidos no tiene ninguna moral para hablar de droga ni descertificar a nadie. Habría que descertificar primero a los que consumen drogas”, desafió en ese entonces Morales.
Chávez no precisó la fecha en la que harán conocer su posición.

sábado, 5 de septiembre de 2009

La coca contra la Pachamama

La destrucción del Parque Machía para facilitar el transporte de hojas de coca es un ejemplo más de la mitomanía en que está sumido nuestro país

Hace unos días, en este espacio editorial, al comentar la distinción que el presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas otorgó al presidente del “Estado Plurinacional de Bolivia” por su defensa de la “Madre Tierra”, decíamos que había abundantes motivos para cuestionar tal reconocimiento a Evo Morales, pues si hay algo que está haciendo estragos en la salud de la “Pachamama” es precisamente la actividad económica de la que es el máximo representante: la producción de coca y su correlato, su transformación en cocaína.

Los datos que confirman ese paradójico rol que le atribuye a Morales son muchos. Pero por si los ya conocidos no fueran suficientes, una nota periodística publicada en este medio da un ejemplo más, que por su elocuencia y magnitud no puede ni debe pasar desapercibido para las muchas organizaciones que actúan en nombre del medio ambiente pero optan por un silencio cómplice cuando la causa ecologista se corrompe con ciertas afinidades políticas.

Según el informe que comentamos, una de las principales reservas naturales que hay en nuestro país, el parque Machía, donde la comunidad Inti Wara Yasi desarrolla desde hace ya mucho tiempo una encomiable labor de protección de la vida silvestre, está a punto de ser destruida por una sola razón: el deseo de los “comunarios” de Villa Copabana, quienes exigen la construcción de un camino que facilite el transporte de sus productos al mercado. Por “productos” se entiende la hoja de coca.

Para satisfacer esa exigencia de “las bases cocaleras”, se destruirá una reserva ecológica donde viven alrededor de 1.000 especies de monos, felinos, osos y aves, todos cobijados por los bosques del parque, uno de los pocos lugares del trópico cochabambino donde todavía se pueden ver árboles centenarios.

Es tan grande el crimen ecológico que se está a punto de cometer, que muchos de los principales líderes del Movimiento al Socialismo estuvieron, mientras pudieron, entre los principales opositores a que se consume.

Hace ya algunos años, el entonces alcalde de Villa Tunari, Felipe Cáceres, actual viceministro, vetó el proyecto. Y lo mismo hizo años después el ex prefecto Rafael Puente. Ambas autoridades tuvieron que enfrentarse a las presiones de los cocaleros de la zona y fueron derrotados. Ahora, un camino cuya única razón de existir es facilitar el transporte de hojas de coca a su mercado, que no es otro que las fábricas de cocaína, dará fin con un parque que solía atraer un promedio de 30.000 turistas al año que lo visitaban atraídos por la belleza del lugar.

Mientras eso ocurre, muy orondo el Presidente Evo Morales luce su condecoración de defensor mundial de la “Madre Tierra”. Y las muchas organizaciones no gubernamentales que reciben cuantiosos recursos en nombre de la defensa del medio ambiente, guardan un vergonzoso silencio. Un ejemplo más de la mitomanía en que está sumido nuestro país.

lunes, 20 de julio de 2009

El estigma de la coca

…primero están el país y sus intereses, después la coca y los cocaleros. Algo que el Gobierno actual debiera empezar a tomar en cuenta.

El Gobierno actual le asigna importancia extrema al problema de la coca. Como consecuencia de ello ajusta sus políticas sobre el tema a criterios que favorecen a cuantos viven de un producto que difícilmente puede disociarse de la elaboración ilegal de cocaína, a la cual sirve de materia prima.Pero el país no vive de la coca, sino de su producción hidrocarburífera, minera, agropecuaria, textil y artesanal. En estos renglones se congregan empresarios, trabajadores y artesanos. Hablamos de un elevado porcentaje de la población empresarial y laboralmente activa, a favor de la cual, en lo que va de esta gestión de Gobierno, no se ha hecho todavía lo suficiente para un despegue sostenido en proyección de crecimiento y efecto multiplicador de fuentes de trabajo.En cambio, cocaleros de Chapare y Yungas merecieron especial atención. Resultaron favorecidos por una serie de medidas y disposiciones, todas ellas, encuadradas en el argumento, acuñado en un gobierno de triste memoria, de que la "coca no es cocaína" y en el alegato de que el vegetal ofrece muchas posibilidades de rédito si es objeto de industrialización.El universo demográfico, económico y social de los cocaleros no es muy grande. Se trata de apenas 40.000 familias campesinas de Chapare y de un número levemente superior a éste en Yungas. Digamos que asciendan a 100 mil los campesinos cuya economía depende del cultivo de la coca. La cifra equivale a un minúsculo segmento de la colectividad boliviana. En Bolivia somos más de 9 millones a favor de los cuales se debe gobernar si se quiere hacerlo con visión de país.La producción total de coca supera en mucho a la demanda de consumo tradicional. Todo el excedente va a parar a las pozas clandestinas de maceración donde se elabora el sulfato de cocaína. El producto sale después al exterior por una serie de rutas a través de países vecinos, llegando a destinos finales como Estados Unidos, Europa y Asia. Que aquello ocurre lo acredita el creciente volumen de las incautaciones de droga en diferentes ciudades del país. Simple y llanamente, la producción de cocaína en Bolivia aumenta en forma proporcional al incremento de las plantaciones excedentarias o ilegales de coca, respecto a las cuales se dispone en el exterior de datos cuantitativos recogidos por levantamientos satelitales.Creemos que el asunto de la coca debe ser encarado más con criterio realista y técnico que político. Lamentablemente, se viene haciendo esto último y no lo primero. Al cabo, los cocaleros constituyen la clave inicial del exitoso recorrido que hizo el MAS del gremialismo a la política y, por último, al poder. Pero primero están el país y sus intereses, después la coca y los cocaleros. Algo que el Gobierno actual debiera empezar a tomar en cuenta.

sábado, 11 de julio de 2009

Bolivia, “una nación narcotizada”

En Europa se ha abierto un debate cuyo eje es la libertad de expresión y la imagen de Bolivia. Valdrá la pena seguirlo y participar de él

Aunque con varios meses de retraso, pues el origen del asunto se remonta a fines del año pasado, en Europa se ha desencadenado un debate cuyo eje es la imagen de Bolivia. Se trata de una historieta de siete páginas que fue publicada en “Tilt”, una revista sueca, bajo el título "Narkotisk Nation", que significa “Una nación narcotizada”.
En ella, se deslizan frases como: "una nación devorada por la droga", y afirmaciones según las que "la mitad de la economía boliviana, de una u otra manera, está relacionada con la cocaína" y que el dinero fruto de la venta de este alcaloide "ha infectado al país hasta las esferas gubernamentales, ya que Evo Morales, un productor de coca, fue elegido Presidente en el año 2005".
La publicación en cuestión consiste en una antología de varios trabajos de conocidos dibujantes suecos que trata sobre el uso del alcohol y las drogas. Es parte de una campaña educativa que se propone difundir “un material de discusión ameno, reflexivo y juvenil, que luego tomó la forma de una revista de historietas que será material didáctico dirigido a adolescentes”, según ALMAeuropa, la institución responsable de la iniciativa financiada por el organismo estatal que se hace cargo de la salud y el aspecto social de Suecia.
Durante muchos meses, tal publicación pasó desapercibida. Hasta que a fines de junio un periodista sueco pidió que la revista sea retirada de circulación porque presenta a Bolivia “bajo un punto de vista prejuicioso y racista”.
Poco después, la Asociación Latinoamérica Latinamerikagruppern, se sumó a la campaña a través de un artículo titulado "Propaganda contra Bolivia". "¿Por qué ironizar sobre la pobreza y sobre gente que vive en otra realidad y cultura que Suecia?", pregunta. Para atizar el conflicto, esta semana la organización boliviana de Gotemburgo Boliviagruppen publicó una protesta pública contra "Narkotisk Nation”.
ALMAeuropa por su parte, ha asumido su defensa a través de su sitio en Internet (http://www.almaeuropa.org/) en el que afirma que "prohibir o retirar un libro que no le guste a alguien es una posición totalitaria que, nosotros que trabajamos en ALMAeuropa, nunca apoyaremos o por la que no nos rectificaremos".
Como era de suponer, el asunto ha sido comparado con la polémica que hace unos años se desencadenó a raíz de la publicación en un periódico danés de unas caricaturas de Mahoma que fueron consideradas ofensivas por los fundamentalistas islámicos. Ahora su lugar es ocupado por quienes se han atribuido la tarea de “defender la imagen de Bolivia”.
La polémica está servida, y su evolución sin duda merecerá más de un comentario. Será una muy buena ocasión para reflexionar sobre la libertad de expresión y sobre la muy mala imagen que le da a nuestro país el asunto del narcotráfico.

sábado, 20 de junio de 2009

La expansión de los cocales

Estamos ante una lacra que SE expande a un ritmo que supera el seis por ciento anual que indican las frías estadísticas

Según la última versión del informe que anualmente presenta la Oficina de la Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc), la extensión de los cultivos de coca en nuestro país se ha incrementado en un 6 por ciento durante el último año, cifra que podría ser aún mayor si se considera que el cálculo finalizó en septiembre del año pasado.

El dato en sí mismo no es novedoso, pues es por todos conocida la tendencia al permanente incremento de los cultivos de hoja de coca en territorio nacional, la que no hizo más que acentuarse desde que el instrumento político creado por los productores de coca se hizo cargo de la conducción del país.

No por conocido, sin embargo, el dato deja de ser alarmante. Es que como las mismas organizaciones de productores de coca lo reconocen, más del 60 por ciento de la extensión actual corresponde a cultivos ilegales, cultivos cuyo producto no está destinado al consumo tradicional de la hoja de coca. Eso significa, simple y llanamente, que es una producción que se destina a la creciente producción de cocaína.

Ese dato, que tampoco puede sorprender a nadie, adquiere sin embargo especial significación si se lo ve a la luz de una gran cantidad de noticias que casi diariamente revelan las características, esas sí novedosas, que durante los últimos tiempos ha adquirido la transformación de coca en pasta base de cocaína. Es que si algo se ha “democratizado” en el “nuevo Estado Plurinacional de Bolivia”, es la elaboración de droga.

La “hoja sagrada”, ahora amparada por la nueva Constitución Política del Estado, en su condición de materia prima de la cocaína, ha salido de las selvas del subtrópico cochabambino para ser procesada en modernas fábricas que ya no requieren de las viejas pozas de maceración, y por lo tanto pueden ser instaladas en cualquier lugar. Gracias a la asimilación de nuevas tecnologías, el circuito coca – cocaína ha adquirido una nueva dimensión que va más allá de los datos cuantitativos.

Los efectos nocivos de tal fenómeno son por demás evidentes. No sólo porque ya no son sólo los hijos de los cocaleros los que están sometidos a los riesgos del fácil dinero mal habido, lo que los hace fácil presa de los vicios que ligados al submundo de las drogas. Los ríos y los terrenos antes dedicados al cultivo están siendo también contaminados a una escala nunca antes vista.

Más allá de las frías cifras, estamos ante una lacra que está expandiéndose a un ritmo que supera el seis por ciento anual que indican las estadísticas. Una calamidad que está destrozando las bases de la estructura económica y social de gruesos sectores de la población que hasta ahora se mantuvieron fuera del alcance de tan maligno fenómeno. Una expansión que se produce bajo la aureola de la “hoja sagrada” y las “milenarias tradiciones”.