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viernes, 25 de septiembre de 2009

Cuatro caminos (Tulio Monsalve)

¿Cual será mejor?, pregunta el opositor. Menos mal que opciones tiene: Elecciones, Constituyente, Desobediencia, Golpe con Magnicidio.



El problema radica en que la traviesa selección de rumbos es asunto de políticos. Ingenuidad que discute con la lógica de la insidiosa ranchera de Luis Alfredo Jiménez, quien pensando en sus maniobras obsequia esta tonada: ¿si ando en mi juicio no estoy contento / si ando tomando pa' qué te cuento. ¿, y es que los animales políticos son por naturaleza paradójicos, los de por aquí, son sencillamente políticos animales, seres de escaso juicio y vigorizada ofuscación. Sin proponérselo su perturbado juicio crea paradojas, pero se notan incapaces de resolverlas, además, sueñan muchos escenarios, pero denotan muy poca decisión, y exhiben diariamente, escaso juicio para concretarlos.

Elecciones: Perogrullo la considera formula absolutamente constitucional ¿como desmentirlo?. Imposible. Sin argumentar ellos la niegan. Saben que este camino tiene diversas barreras, primero una insalvable, pelear en la calle por votos. Mejor, dicho, fajarse a buscarlos. La realidad indica que este posibilidad requiere cumplir con varios presupuestos, sin los cuales, los esquivos electores no serán convencidos. Por ejemplo mostrar un programa político que los identifique y suponga mínimo acuerdo entre sus partidos. Objetivo imposible de lograr. En este momento agenciar alianzas solo serviría para descubrir que su plataforma tiene un único y dramático destino saberse racistas. Válido para alegrar espíritus recalcitrantes, pero poco eficaces para lograr votos en el rumbo en las cercanas elecciones.

Se entiende que las nieguen puesto que Chávez a logrado, con sus trampas habituales, que lo apoyen y ad eternum, al menos el 60% de los votantes. Embrujo. Ante tan feroz realidad deciden en su muy intimo espacio negar esta ruta.

Constituyente: les suena mejor, considerando que PSUV apenas tiene 55% de popularidad. Ellos suman 16% entre todos sus partidos.

En su entrevero solo habita la duda, la rabia y los fantasmas. Sus brujos susurran: ¡¡ el gobierno tiene el sol en la espalda, mínimo, en ocho años estará en el suelo ¡¡. Ensalmo de la Pitonisa Milagros, que en su misa negra llama a no perder las esperanzas, la animan etílicas ensoñaciones, aun así, frenéticamente lanza sus dados. En este cuadro chimbo solo quedan por concretar detallitos: lograr magia y cemento entre 12 mini partidos, para escoger candidatos, y de allí, el olimpo del mundo constituyente.

Es fácil en tanto sueño cabalístico, simple asunto de obstinación. Tengan cuidado a este aquelarre, no inviten a los adécos, ni otros vejestorios ya desinflados y maltrechos, eviten los Copistas, que ya se miran pavosos, esperen para saber que les ordena el intelectual AFRavell. De Zuloaga nos esperen voces, esta muy ocupado, sacando cuentas de su nueva cosecha de automóviles.

Desobediencia: Es camino codiciado y cuenta con muchos secuaces, además ratonera rápida al golpe. La pregunta es ¿no ha sido este el único foso que han habitado los últimos diez años¿. Lo tienen como ruta probada, tal vez con otro Pedrito, podría ser. En este escenario tienen a los jóvenes y su poderosísima consigna de las manitas blancas y el copetito azul, los acompañaran, sin saber por qué, pero, como siempre allí estarán, mudos, ajenos solo como comparsa. Para los jóvenes: ojala revisaran esa compleja e indescifrable sopa de letras, (OTPOR) Organismo Táctico Para Orientar la Resistencia y (JAVU) Juventud Activa Venezuela Unida válida en Ucrania o Chechenia, negado en este anárquico trópico. Pidan ayuda a ARS Magnicidio: cruzada que los mas racistas diariamente animan, desde siempre tenida en alto valor y que últimamente el joven de JAVU tomo en sus manos. Artificio ahora dirigido desde Facebook, TV, radio, prensa u otra engañifa de moda. Esta vez, como siempre, les falló, a pesar del aliento de Kañita Koesling y su Cia, hoy están mas en el suelo que nunca. ¿Entonces? : “tu que me viste llorar de angustia / dime paloma por cuál me voy”. Sobre todo ahora que los ahoga el fardo de las elecciones tienden a hacerse mas rabiosos.

Posdata: Me permito recordarles que el proyecto político venezolano fue siempre básicamente liberal, como liberales han sido muchos de nuestros gobiernos (no neoliberales). Panorama que se trastoca en la época en que vivió y actuó Zamora, grave eso de “tierra y hombres libres” y cimarrones alzados. Para llegar a estos días en que se estrena una proposición socialista con mestizaje incluido y mucha fuerza. Mientras que los retrasados lideres oposicionistas no pueden exhibir nada nuevo y menos sus dirigentes new fashion que copian las políticas sociales de Chávez o se quedan mudos. En fin que no les queda sino la rabia incontenible por el poco aprecio que año a año les demuestra el pueblo llano. Dejen de imitar al zambo y busquen un camino propio, eso si, olvídense de los vejetes, que tanto los dañan y brutalmente los usan y abusan.

Cierro con este apunte: La soledad puede ser una telaraña sin amor, sin pasión, sin interés, y la rabia sola, anima la confusión en que están.

tuliomon@gmail.com

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Ha llegado la hora de hacer frente a Chávez (Jorge Castañeda)

CIUDAD DE MÉXICO – A principios de septiembre, las mayores empresas de Colombia asombraron a todo el mundo con su apoyo incondicional al Presidente del país, Álvaro Uribe, en su conflicto cada vez más profundo con Venezuela. Si perdían el enorme mercado de exportación contiguo... pues sería mala suerte, simplemente.

Por primera vez, los exportadores colombianos de casi todo lo que Venezuela compra, desde papel higiénico hasta gasolina, fruta y hortalizas, leche y carne, dieron luz verde a su Presidente para que hiciera frente al Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, en lugar de seguir ofreciendo la otra mejilla, como habían estado presionándolo para que lo hiciera en los ocho años transcurridos desde que Uribe ocupó su cargo por primera vez.

Venezuela había pasado a ser una magnífica oportunidad comercial para los exportadores colombianos, pues ya no produce prácticamente nada (exceptuado el petróleo), tiene un tipo de cambio oficial enormemente subvencionado y cuenta con enormes sumas de petrodólares con los que puede comprar todo lo imaginable. Mientras las autoridades de Colombia se veían obligadas a afrontar los frecuentes insultos de Chávez, sus intervenciones en los asuntos internos de Colombia, sus compras de armas en gran escala y sus rabietas diplomáticas, la comunidad comercial obtenía beneficios y presionaba al Gobierno para que llegara a avenencias. Hasta ahora, eso es lo que había hecho el Gobierno.

La vacilación de la comunidad comercial de Colombia ante la necesidad de hacer frente a Chávez podría resultar ser el último obstáculo que quedara y que Uribe, los Estados Unidos y unas cuantas democracias latinoamericanas hubieran de eliminar antes de hacer frente a Chávez. Hace mucho que deberían haberlo hecho.

El teniente coronel venezolano ha brindado repetidas veces refugio, armas, apoyo diplomático y financiación a las guerrillas de las FARC que luchan para derribar al Gobierno de Colombia. Se ha lanzado a hacer compras inmensas de armas a Rusia, Ucrania y Belarús, las más recientes de ellas de tanques, aviones de combate y un submarino. Ha adoptado medidas cada vez más contundentes contra los disidentes, la oposición y las libertades fundamentales de Venezuela, además de expropiar empresas sin la correspondiente compensación.

Al apoyar sistemáticamente a sus aliados en otros países latinoamericanos, desde Bolivia y la Argentina hasta Honduras y El Salvador, además del Perú, Nicaragua, Ecuador y la oposición de México, Chávez ha polarizado todo el continente latinoamericano del mismo modo que su propia sociedad. Además, ha implicado a Venezuela en conflictos mundiales casi en los antípodas, al aliarse con el régimen iraní y volverse uno de sus bastiones.

Ante todo ello, nadie ha intentado aún parar a Chávez. Más aún: el propio Uribe parece sentir la tentación de seguir buscando avenencias. Además de proteger los intereses comerciales colombianos, intenta enmendar la constitución de su país para poder presentarse a las elecciones por tercera vez: lo mismo exactamente que ha hecho Chávez en Venezuela y lo que todos sus aliados en Bolivia, Ecuador, la Argentina (indirectamente) y Nicaragua han intentado conseguir.

Uribe podría aún echarse atrás, si bien se está quedando con muy pocas posibilidades de rehusar la reelección después de todo lo que sus partidarios han hecho para permitirla, pero también podría estar buscando un acuerdo con los EE.UU. que podría propiciar al final la decisión de contener a Chávez. La mayoría de los colombianos desearían que el inmensamente popular Uribe permaneciera en su cargo durante cuatro años más, pero muchos en el extranjero no, ya sea porque su segunda reelección socavaría los argumentos contra otros decididos a perpetuarse en el poder o porque complicaría sus relaciones con Colombia.

El Presidente de los EE.UU., Barack Obama, forma parte de esas dos categorías. No puede criticar la presidencia eterna de Chávez sin dañar a Uribe y, si los críticos estadounidenses retratan a Uribe como un perpetuo violador de los derechos humanos decidido a permanecer en el poder indefinidamente, a Obama le resultará casi imposible conseguir la renovación en el Congreso del Plan Colombia, el programa de contrainsurgencia y lucha contra las drogas lanzado por Bill Clinton en 1999, por no hablar de la ratificación del acuerdo de libre comercio de Colombia con los EE.UU.

A Uribe no le resultaría fácil resistirse a una petición directa por parte de Obama para que se retirara después de dos mandatos. Por esa razón, podría haber una base para un acuerdo: Uribe se ofrece a no volver a presentarse como candidato, si Obama empieza a hacer frente a Chávez como debe hacerse: diplomática, política, ideológicamente y en el tribunal de la opinión mundial y del derecho internacional. Sólo con un respaldo activo de los EE.UU. puede Colombia hacer valer su posición en la Organización de Estados Americanos (donde actualmente perdería), las Naciones Unidas (donde podría ganar) y ante los amigos y aliados de Europa y Asia (donde sin duda tendría todas las de ganar).

La acusación contra Chávez es sólida, si se presenta adecuadamente: como una serie de de repetidas violaciones de compromisos y pactos internos, regionales e internacionales firmados y ratificados por Venezuela. Ya consistan sus violaciones en cerrar cadenas de televisión, encarcelar y exiliar a oponentes, armar a guerrillas en países vecinos, provocar una carrera de armamentos en la región o coquetear con el programa de enriquecimiento nuclear del Irán, se puede demostrarlas y denunciarlas.

Si Colombia y Obama actúan de ese modo, sus aliados potenciales en el resto del hemisferio podrían perder su temor a quedarse solos e indefensos. Países como México, el Perú, Chile tras sus elecciones de diciembre, Costa Rica y la República Dominicana están, todos ellos, preocupados porque, si hacen frente a Chávez, no sólo perderán, en algunos casos, sus dádivas, sino que, además, provocarán su intromisión en la política interna de su país, pero, si Obama demuestra que se toma en serio esa cuestión y se propone aplicar una política de contención, esas naciones probablemente responderían favorablemente.

Dejar que la situación derive hacia una mayor confrontación no es una política sostenible para Colombia, los EE.UU. o el resto de América Latina. Semejante rumbo permitiría a Venezuela elegir el próximo conflicto, con lo que se aplazaría una confrontación hasta que el deterioro de las circunstancias vuelva inevitable y más peligroso el conflicto. Ha llegado el momento de que Obama emule a la comunidad comercial de Colombia y deje de ofrecer la otra mejilla.
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El autor es ex ministro de Relaciones Exteriores de México (2000-2003), es profesor distinguido mundial de Ciencia Política y Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Nueva York.

Copyright: Project Syndicate y LOS TIEMPOS, 2009. www.project-syndicate.org Traducido del inglés por Carlos Manzano.

martes, 22 de septiembre de 2009

Irán: el enemigo del enemigo (Álvaro Vargas Llosa)

Ser un bufón le compra a uno tiempo en política internacional: se puede hacer picardías un largo rato antes de que las tomen en serio. Es el caso de Hugo Chávez, cuya relación con Irán es tema de una reciente presentación de Robert Morgenthau, el legendario fiscal de Manhattan.

En base a investigaciones propias, la colaboración de terceros y retazos de información pública, Morgenthau concluye que Venezuela e Irán "trabajan juntos en nuestro patio trasero para desarrollar tecnología nuclear y misiles".

La noticia no es tan noticia. Un grupo de investigadores privados me visitó hace unos meses para mostrarme documentos y fotografías que apuntan a muchas de las cosas que ahora confirma el fiscal de Manhattan. Me comentaron que habían visitado a autoridades norteamericanas y de otros países pero que habían conseguido escaso apoyo en su esfuerzo por poner las actividades de Hugo Chávez bajo los reflectores.

Independientemente de cómo se crea que las democracias liberales deben responder al desarrollo de armas nucleares en Irán, la participación de Chávez en esta trama no augura nada bueno para el hemisferio occidental. Si la relación Teherán-Caracas da lugar a una Venezuela nuclear o convertida en base nuclear iraní, la capacidad de Caracas para desestabilizar a sus vecinos, un pan de cada día, aumentará exponencialmente. Una perspectiva nada edificante para los que preferiríamos ver a Chávez y la línea de tiranos populistas de la que desciende confinados en los museos de terror.

La nueva relación entre Irán y Venezuela se inició en 2006. Si dejamos de lado las declaraciones de amor recíproco, quedan tres hechos macizos, hijos de acuerdos militares, políticos y económicos.

Primero: Irán ha establecido instituciones financieras en Venezuela, el Banco Internacional de Desarrollo entre ellas, para fines de apariencia angelical. Pero dado que Irán no está condiciones de prodigar en otros países el desarrollo que no ha podido lograr en casa, la verdadera intención es sortear las sanciones que impiden a Teherán utilizar instituciones bancarias de los Estados Unidos para hacer pagos vinculados a su programa nuclear.

Segundo: en los últimos tres años, una serie de fábricas propiedad iraní se han radicado en localidades remotas del interior de Venezuela, incluida un área que contiene más de 50.000 toneladas de uranio. Tercero: en diciembre de 2008, Turquía interceptó un buque iraní que se dirigía a Venezuela con equipos para hacer explosivos; estaba oculto en veintidós contenedores etiquetados como "repuestos para tractor".

No son los únicos elementos sustanciales en la relación entre Venezuela y el Medio Oriente en general. Otro es Ghazi Nasr al Din, un venezolano de origen libanés impedido por el Tesoro norteamericano de realizar transacciones comerciales en Estados Unidos debido a sus conexiones terroristas. Morgenthau cree que trabaja con otro nombre en la embajada venezolana en el Líbano.

Tratar de eludir las sanciones internacionales para efectuar pagos a sus proveedores es una vieja obsesión iraní. Como el grueso de las transferencias bancarias en dólares obligadamente pasan por bancos estadounidenses que actúan como intermediarios sin importar su origen ni destino final, Irán necesita un acceso indirecto a los bancos de Nueva York. Aunque el banco de Irán en Caracas se encuentra en la lista negra por ser subsidiario de una institución iraní, los bancos de Venezuela pueden efectuar transacciones comerciales en Estados Unidos de forma legal.

Por tanto, Irán puede utilizar cualquier institución financiera venezolana con la que su banco en Caracas mantenga vínculos para efectuar transferencias que pasen sin dificultad por Estados Unidos. Y todo esto acontece en las narices de las autoridades estadounidenses, que creen que sus sanciones son eficaces y ¡pierden tiempo y energía exigiendo a otras naciones que se deshagan del secreto bancario para atrapar a evasores de impuestos estadounidense!

Desde 1962 que América Latina no era arrastrada por una potencia extranjera al drama nuclear. Los programas nucleares argentino y brasileño de los años 70´ y 80´ (México nunca pasó de la fase preliminar) fueron asuntos domésticos, desvinculados de los intereses de fuerzas extranjeras. Venezuela, cuyo gobierno antiimperialista ha anunciado un programa nuclear propio, se afana ahora en devolver a América Latina a los buenos tiempos del sometimiento a potencias externas no menos antiimperialistas.
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Fuente: 2009, The Washington Post Writers Group

viernes, 18 de septiembre de 2009

¿Qué vamos a hacer con tanto gas? (Luis Betancourt Oteyza)

Esta insólita pregunta se la hizo Chávez ante la estupefacta prensa española e internacional al recibir la noticia del descubrimiento de un nuevo e importante yacimiento de gas en el golfo de Venezuela. El hallazgo es obra de la exploración de la empresa española REPSOL, asociada a la italiana ENI, trabajando para la desvencijada PDVSA, y explica el remate del lujoso viaje en Madrid. Chávez concluía así un costosísimo periplo por África y Asia en visista a los dictadores y terroristas más emblemáticos del momento; sólo quedó a un lado el hoy mediatizado Mugabe de Zimbawe, titular de la más prestigiosa condecoración venezolana, para vergüenza de la memoria de Bolívar. Fue una visita a los panas del delito y el terror. Una exhibición de cinismo y desplante incivilizado. Un homenaje al totalitarismo comunista y nazi. Cosas normales en Chávez y sus secuaces del chavismo, y por eso no merecen más comentarios. Basta.

Lo resaltante, como anotábamos al inicio de estas reflexiones, es su ofensiva pregunta de nuevo rico bonchón, de recién vestido jaquetón, a la prensa de una nación que carece de recursos energéticos propios y a la que hay que enrostrar cómo su gobierno socialista sacrifica los principios por los llamados intereses, como justificaría cualquier diplomático. Sin embargo, hay algo en la echona pregunta que escuece los ánimos de la sensibilidad humana; se cuela un dejo de traición en esa expresión petulante y burlona. Y es que el mundo entero se pregunta atónito: ¿Por qué, como el botarate irresponsable, que sin techo ni servicios de salud para él y su familia, ahogados en basura y amenazados de muerte diariamente por delincuentes nacidos de la impunidad y el desempleo, se pregunta retadoramente que qué hace con la lotería que se acaba de ganar? ¿Se la bebe en caña viajando con su combo o se la gasta en francachelas con sus amigos del Sur? Me imagino el disgusto de los reporteros presentes y la lástima que debieron sentir por los hijos de Francisco de Miranda, Simón Bolívar y Antonio José de Sucre; también ellos se preguntan: ¿Qué les pasa a los herederos de los orgullosos ejércitos libertadores, que antaño nos arrebataron esas colonias y hoy soportan bobamente este remedo de Idi Amin Dadá? Todos nos explicamos el toque técnico en Madrid, el regocijo de Zapatero y su Rey, lo que no podemos entender es qué hace en Venezuela todavía Boves II.


betaluis@gmail.com
Fuente: www.analitica.com

sábado, 18 de julio de 2009

Venezuela en la mira estadounidense

Hay motivos para temer que las tensiones entre EE.UU. y Venezuela y sus aliados, lejos de disminuir, ingresen a una nueva fase de agresividad

Aunque aún no se ha hecho público, un informe del Congreso de EE.UU. según el cual Venezuela merece ingresar a la categoría de “narcoestado” por el papel que ese país juega en el comercio internacional de drogas, ya ha introducido un elemento de tensión más a las ya frágiles relaciones entre ambos países.
El documento, al que de manera casi simultánea tuvieron acceso dos de los más influyentes diarios europeos, el londinense Financial Times y El País de España, contiene afirmaciones que por su grueso calibre permiten suponer que lejos de encaminarse hacia una normalización, como se suponía, las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela se aproximan al punto de ebullición.
El informe elaborado por pedido del Comité de Relaciones Exteriores del Congreso estadounidense, revela que “el contrabando de cocaína a través de Venezuela se cuadruplicó entre 2004 y 2007 y que la Guardia Nacional venezolana coopera con los traficantes de estupefacientes colombianos”. Afirma, además, que “un alto nivel de corrupción dentro del Gobierno venezolano, del Ejército y de otras fuerzas de orden contribuye a la creación de este clima de permisividad”.
Como era de prever, la difusión extraoficial del informe --lo que no suele ocurrir por descuido o por azar-- ha dado ya lugar a una muy agresiva respuesta venezolana expresada de dos maneras diferentes: la oficial, y la de los mensajes indirectos. La primera estuvo a cargo del Ministro del Interior venezolano, Tareck el Aissami, quien se ha limitado a afirmar que “EE.UU. no puede juzgar a ningún país por su lucha contra el narcotráfico”. Pero como es habitual en estos casos, más elocuente que lo que se dice oficialmente es lo que se expresa por vías menos formales. Es el caso de los discursos de Hugo Chávez y sus aliados, cuya habitual agresividad ha subido de tono hasta alcanzar el de una belicosidad poco común en tiempos de paz.
La tensión ocasionada por el golpe de Estado que tuvo lugar en Honduras hace tres semanas ha sido el pretexto perfecto para que Hugo Chávez y sus aliados den rienda suelta a su beligerancia. Han llegado a amenazar con desencadenar una guerra civil a escala continental y, dadas las circunstancias, cada vez son menos quienes creen que se trata de simples bravuconadas.
En el otro frente, las señales tampoco se reducen a las que se transmiten a través de informes filtrados, como el que comentamos. El Comando Sur de EE.UU. ha estrenado un nuevo comandante que ha debutado dirigiendo amenazadoras frases a Venezuela, y los republicanos sostienen que que ha llegado la hora de “como mínimo, una revisión profunda de la política de Estados Unidos hacia Venezuela”, y “otros países afectados”. Hay pues motivos para temer que el futuro inmediato no llegue con buenas noticias.

domingo, 28 de junio de 2009

Lecciones de una oposiciòn indeseable

Nada ha desacreditado tanto a la oposición venezolana como ciertos individuos y organizaciones de una indeseable ultraderecha medieval

Hace unos días, en una publicación digital venezolana, al reflexionar sobre situación política de su país, un simple ciudadano proponía algunas preguntas con el fin de salir de lo que denominó un “autoengaño” colectivo que tiene atrapado a su país.

Proponía, como primer punto, afrontar una pregunta simple: “¿Por qué la mayoría de los venezolanos apoya a Hugo Chávez y a su proyecto político?” Y como lo que propone buscar la verdad y no sumarse a quienes se empeñan en negarla, empieza por rechazar las idea según la cual el tal apoyo al chavismo no existe, que es sólo un espejismo fruto del fraude, la manipulación, el cohecho o cualquier otra cosa menos sincera identificación de una buena parte del pueblo venezolano con lo que dice y hace su caudillo.

Como segundo paso, recomienda indagar sobre los orígenes de ese apoyo. Y al hacerlo, identifica dos principales: uno, el atractivo que de por sí tienen por muchas razones ligadas con la historia latinoamericana los discursos populistas, antiimperialistas, anticapitalistas. Averiguar porqué eso ocurre es un desafío que corresponde asumir a los intelectuales.

Un segundo factor que explicaría el éxito del chavismo es la antipatía, aversión incluso, que en gruesos sectores de la ciudadanía provocan los dirigentes que desde hace diez años aspiran a erigirse en cabezas de la oposición. Es el caso de los aspirantes a caudillos, o el de “señoritos” que desprecian la política y creen poder sustituirla con campañas de “marketing electoral”. Son los que en su momento creyeron que la mejor manera de contrarrestar la primera postulación de Chávez era oponiéndole a Irene Sáez, una ex miss Venezuela. Y hoy siguen pensando igual, con similares resultados.

Pero según las reflexiones que comentamos, nada ha desacreditado tanto a la oposición venezolana como ciertos individuos y organizaciones de una derecha ultraconservadora que parece salida de las páginas de la historia medieval. Una ultraderecha que añora los tiempos en los que el secuestro, la desaparición de personas y la tortura eran los métodos más empleados para enfrentar a los agentes del “comunismo internacional”. El temor de que esas corrientes lleguen a prevalecer en las filas de la oposición ha sido una de las causas para que los sectores más sensatos de la ciudadanía venezolana se nieguen a participar en la actividad política.

Es eso tan cierto que los líderes de esas organizaciones, cuya propuesta de futuro tiene su principal referente en la Edad Media, nunca han logrado siquiera el uno por ciento de los votos en elecciones venezolanas, pero han causado enormes estragos en el prestigio de las organizaciones con las que se relacionaron, la Iglesia católica incluida, lo que las hizo presa fácil de las campañas oficialistas. Es de esperar que en Bolivia no se siga por el mismo camino.

viernes, 26 de junio de 2009

“¡Patria y socialismo o muerte!”

Ante los actos realizados en Venezuela, resulta pertinente preguntar: ¿Estarán los militares bolivianos conscientes de lo que eso significa?

Con esa consigna, Hugo Chávez inauguró el pasado miércoles la parada militar con que todos los años se conmemora la batalla de Carabobo.

El acto, en lo que parece algo más que una casualidad, coincidió con la inauguración de la VI Cumbre Extraordinaria de la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba), integrada por nueve países que se adhieren al proyecto de “Socialismo del Siglo XII” encabezado por el caudillo venezolano.

“¡Patria y socialismo o muerte!” fue la frase pronunciada en tono marcial por el jefe militar que encabezó el desfile desde un carro blindado al pedir permiso para inaugurar el acto. “¡Venceremos!” respondió el presidente venezolano, dando así la señal de de partida para que los representantes de las Fuerzas Armadas de Venezuela, Cuba, Bolivia, Honduras y Nicaragua den testimonio marcial de su adhesión a “una revolución socialista, pacífica pero armada”, que es como fue descrito el proceso encabezado por Hugo Chávez.

La magnitud y elocuente carga simbólica del acto no es algo que pueda ser visto como algo irrelevante. Es que si bien no es la primera vez que se conmemora con un desfile militar la batalla de Carabobo, lo ocurrido en esta ocasión no tiene antecedentes. En lo cualitativo, porque nunca antes se había realizado una parada militar con la participación de representantes de las Fuerzas Armadas de tantos países. Y en lo cuantitativo, porque los 250 vehículos blindados, y las varias decenas de aviones F-16 y de varias flotillas de flamantes Sukhoi, fueron portadores de un mensaje que sólo puede parangonarse con los que eran propios de la guerra fría, en décadas pasadas, o los de Corea del Norte, en los tiempos actuales.

La otra faceta del encuentro de los presidentes que se adhieren a “la Alba”, en contraste, resulta poco relevante. Es que la insignificancia económica de las transacciones económicas entre los integrantes del bloque lo ha hecho merecedor del calificativo de “club de mendigos” aglutinados alrededor de un repartidor de limosnas, descripción que es respaldada por las cifras.

Como se ve, si bien los avances del grupo son económicamente poco menos que nulos, política y militarmente son dignos de la mayor atención. No es un pequeño detalle que los representantes de las Fuerzas Armadas de seis países se cuadren al oír la voz de mando: “¡Patria y socialismo o muerte!” y que lo hagan con una actitud de franca sumisión.

Tampoco es irrelevante el hecho de que en la declaración final de su encuentro los nueve mandatarios hayan expresado su “respaldo a la Revolución Islámica de Irán, a las instituciones de la República Islámica de Irán, y al gobierno del presidente Mahmud Ahmadinejad”.

Ante tales hechos, resulta pertinente preguntar: ¿Estarán los militares bolivianos conscientes de lo que todo eso significa?