ENTRE PARÉNTESIS....
En entrevista a CNN, Andrés Oppenheimer analizaba la situación de Honduras y mencionaba el concurso de hipocresías que se está dando en torno a ese conflicto. En primer lugar, la hipocresía de Zelaya que anda vendiendo la mercancía de la democracia cuando todos sabemos que el proyecto que estaba buscando para Honduras --siguiendo el guión venezolano--, tiene de democrático lo que un prostíbulo contiene de virginidades. La de Micheletti, que resultó con cabecita militar, decretando estados de sitio y cerrando medios de comunicación, ¡precisamente el elemento más irritante que ha caracterizado a los regímenes con proyecto totalitario!
Y habló de Brasil. Comparto el criterio de Oppenheimer de que la hipocresía de Lula es entre todas, la que ocupa, sin disputa, el primer lugar. Pero hay que ir entendiendo, porque el tema de Honduras no es el problema chiquito de un país chiquito, sino la síntesis de toda una problemática regional bastante complicada.
El primer elemento a rescatar es que el golpe de Estado –porque de un golpe se trató-- no fue contra un Presidente, sino contra todo un proyecto regional liderado por Hugo Chávez, y que tiene como premisa la llegada a la presidencia por elecciones y como objetivo la afirmación de dictaduras vitalicias con base plebiscitaria. No es nada extraño que, con lo de Honduras, el impacto testicular lo hubiera sentido más Chávez que Zelaya.
Segundo: el organismo regional natural para el tratamiento del caso, la OEA, desnudó toda su ineficiencia, incapacidad y, finalmente, su inutilidad, reflejadas de manera dramática en la triste figura de su Secretario General, fallido candidato en Chile, José Miguel Insulza, que encarna maravillosamente la imagen de decadencia política y de días finales de la propia OEA.
Tercero: la famosa Carta Democrática Interamericana, hoy esgrimida en Honduras, aparece más manoseada que toalla de cantina si uno se pone a ver las experiencias de Venezuela, Bolivia, Nicaragua, desde luego Cuba, y Ecuador. Si con carta y todo, se ha podido atropellar en esos países aspectos esenciales de la institucionalidad democrática; si, como en Bolivia, se puede liquidar nada menos que a Tribunal Constitucional, Corte Suprema de Justicia, judicializar el conjunto de la política, instrumentalizar el Ministerio Público, sin que pase nada, esa carta debe ocupar el lugar privilegiado que se la da al papel al lado de los inodoros.
Cuarto: a Lula no le importa la democracia, ¡le importa el papel de su país! Si le importara la democracia, no hubiera participado cínicamente en un proceso electoral en Venezuela, a favor de Chávez, que de demócrata tiene lo que yo de hermoso, ni hubiera estado participando en la campaña de Evo en El Chapare, orlado con hojas de coca, sabiendo que su amigo estaba instalado en plena campaña electoral. Tampoco le importa la injerencia, porque ha decidido, con la complacencia expresa de Estados Unidos, demostrar que Brasil es la potencia de la región. ¿Alguien puede creer que el papel de la embajada brasileña en Tegucigalpa, desde donde arenga Zelaya, luciendo sus alarmantes limitaciones intelectuales, no constituye una clara injerencia?
Brasil se está exhibiendo. Es el imperio regional y Lula el emperador. Y que no quepan dudas: su acuerdo militar con Francia de más de doce mil millones de dólares, deja a Chávez como piojo tuerto con sus compras a Rusia. Y Lula está disfrutando su papel: el obrero siderúrgico ya no es sólo Presidente: ¡es Emperador! De cuarta, y en una región de quinta… ¡pero algo es algo!
sábado, 3 de octubre de 2009
viernes, 2 de octubre de 2009
AMIA: piden detener a Menem y Galeano
El fiscal Nisman apeló el fallo que ayer había dispuesto los procesamientos por el encubrimiento del atentado, pero que los había dejado libres; para ir preso, el ex presidente debería ser desaforado por el Senado
LA NACIÓN.- Tras la resolución del juez federal Ariel Lijo que ayer procesó a Carlos Menem, Juan José Galeano y Jorge "El Fino" Palacios por encubrimiento en el caso AMIA, pero que los benefició con la libertad pese a que los delitos que les imputa prevén hasta 24 años de prisión, el fiscal general Alberto Nisman apeló esta mañana el fallo y pidió la "inmediata detención".
Nisman hizo una presentación ante la Cámara Federal para pedir que disponga la "inmediata detención" de los siete ex funcionarios.
Ayer, el juez había procesado a Menem y a su hermano Munir por haber obstruido la investigación por el atentado contra la AMIA al ordenarles al entonces jefe de la SIDE Hugo Anzorreguy y al entonces juez Juan José Galeano no avanzar sobre la denominada pista siria. Según esa hipótesis, lo hicieron para proteger al comerciante Alberto Kanoore Edul, cuya familia estaba ligada a la de los Menem.
La medida también alcanzó al oficial de la Policía Federal Carlos Castañeda, al número dos de la SIDE menemista Juan Carlos Anchezar y al comisario Jorge Palacios; quien este año había sido designado por Mauricio Macri jefe de la flamante policía porteña, pero que renunció en medio de las críticas de familiares de víctimas del atentado.
Delitos. Lijo procesó a todos ellos por graves delitos, como encubrimiento, abuso de autoridad, falsedad ideológica y prevaricato, que en conjunto pueden sumar penas de hasta 24 años de prisión.
Sin embargo, el juez decidió que podrían seguir en libertad durante el proceso, por entender que no se van a fugar ni van a entorpecer la investigación.
Para que vaya preso el ex presidente Menem, actual senador nacional, el Congreso debería quitarle sus fueros.
"Poder político e institucional". Justamente ese punto fue el que apeló el fiscal."Vale recordar que aquí se investigan las consecuencias de un plan deliberado que partió de sujetos que abusaron inescrupulosamente del máximo poder político del Estado para ponerlo al servicio de, al menos, uno de los principales sospechosos de un atentado terrorista. Teniendo en cuenta semejantes antecedentes, resultaría ilógico asumir que ese poder político e institucional que los imputados gozaron, hoy día no será utilizado, ahora en beneficio propio, para entorpecer el avance de la pesquisa", planteó Nisman en su presentación ante los jueces Jorge Rimondi, Gustavo Bruzzone y Carlos González.
LA NACIÓN.- Tras la resolución del juez federal Ariel Lijo que ayer procesó a Carlos Menem, Juan José Galeano y Jorge "El Fino" Palacios por encubrimiento en el caso AMIA, pero que los benefició con la libertad pese a que los delitos que les imputa prevén hasta 24 años de prisión, el fiscal general Alberto Nisman apeló esta mañana el fallo y pidió la "inmediata detención".
Nisman hizo una presentación ante la Cámara Federal para pedir que disponga la "inmediata detención" de los siete ex funcionarios.
Ayer, el juez había procesado a Menem y a su hermano Munir por haber obstruido la investigación por el atentado contra la AMIA al ordenarles al entonces jefe de la SIDE Hugo Anzorreguy y al entonces juez Juan José Galeano no avanzar sobre la denominada pista siria. Según esa hipótesis, lo hicieron para proteger al comerciante Alberto Kanoore Edul, cuya familia estaba ligada a la de los Menem.
La medida también alcanzó al oficial de la Policía Federal Carlos Castañeda, al número dos de la SIDE menemista Juan Carlos Anchezar y al comisario Jorge Palacios; quien este año había sido designado por Mauricio Macri jefe de la flamante policía porteña, pero que renunció en medio de las críticas de familiares de víctimas del atentado.
Delitos. Lijo procesó a todos ellos por graves delitos, como encubrimiento, abuso de autoridad, falsedad ideológica y prevaricato, que en conjunto pueden sumar penas de hasta 24 años de prisión.
Sin embargo, el juez decidió que podrían seguir en libertad durante el proceso, por entender que no se van a fugar ni van a entorpecer la investigación.
Para que vaya preso el ex presidente Menem, actual senador nacional, el Congreso debería quitarle sus fueros.
"Poder político e institucional". Justamente ese punto fue el que apeló el fiscal."Vale recordar que aquí se investigan las consecuencias de un plan deliberado que partió de sujetos que abusaron inescrupulosamente del máximo poder político del Estado para ponerlo al servicio de, al menos, uno de los principales sospechosos de un atentado terrorista. Teniendo en cuenta semejantes antecedentes, resultaría ilógico asumir que ese poder político e institucional que los imputados gozaron, hoy día no será utilizado, ahora en beneficio propio, para entorpecer el avance de la pesquisa", planteó Nisman en su presentación ante los jueces Jorge Rimondi, Gustavo Bruzzone y Carlos González.
El sueño americano de Roman Polanski (Ian Buruma)
NUEVA YORK – ¿Qué propósito cumple Suiza al encarcelar al renombrado director cinematográfico Roman Polanski por una orden judicial que data de hace 30 años? Arrestado en 1977 por la supuesta violación de una niña de 13 años en Los Ángeles, Polanski se declaró culpable del delito menor de tener sexo ilegal con una menor. Convencido de que su juez, el difunto Laurence J. Rittenband, no mantendría su promesa de dejarlo salir en libertad después de cumplir 42 días de arresto en una prisión de California, el director huyó de Estados Unidos en 1978 antes de que se anunciara su sentencia final.
Desde entonces, la víctima del delito sexual de Polanski, Samantha Geimer, públicamente lo perdonó, y expresó su deseo de que se retiraran los cargos. De manera que la razón para proseguir con el caso ahora no puede tener nada que ver con los derechos o sentimientos de la víctima. Tampoco es probable que Polanski, casado y padre de dos hijos sin ningún otro registro criminal, repita sus delitos.
De manera que no es útil para el bien de la sociedad obligarlo a regresar a Los Ángeles para un juicio. El sentido común parecería llevarnos a una única conclusión, que su arresto -en un país que está obligado por tratado a extraditar a los fugitivos de la justicia norteamericana- no cumple ningún objetivo.
Sin embargo, las reacciones a su triste situación, especialmente en Francia, han sido extrañamente estridentes. El ministro de Relaciones Exteriores francés, Bernard Kouchner, calificó al arresto de Polanski de "siniestro". Fréderic Mitterand, el ministro de Cultura, habló de "un Estados Unidos tenebroso que acaba de mostrar su cara". El ex ministro de Cultura Jack Lang dijo que el "sistema norteamericano de justicia se había vuelto loco". Y agregó que era como "una máquina infernal" que avanza "a ciegas".
Infernal o no, podría decirse que, supuestamente, la justicia es ciega, en el sentido de que nadie -ni siquiera el mejor cineasta- está por sobre la ley o tiene derecho a escapar de ella. Sin embargo, eso es precisamente lo que afirma mucha gente, incluyendo sus colegas en el mundo del cine -por ejemplo, Pedro Almodóvar, Wim Wemders y Ettore Scola-. Ellos creen que es "inadmisible" que un artista de la estatura de Polanski sea arrestado por lo que hizo.
Polanski es un ciudadano francés y Francia probablemente sea más indulgente con sus artistas que Estados Unidos. En 1943, después de una vida de delitos insignificantes, el escritor Jean Genet enfrentó otra sentencia a prisión por robo. Cuando Jean Cocteau declaró que Genet era un genio literario, una corte francesa, por miedo a ser demasiado dura con un maestro de las letras, redujo su sentencia.
Permitir que reconocidos artistas tengan un comportamiento que no sería tolerado en hombres de poca monta es un tributo que Francia paga por el talento superior. (Pensemos en Oscar Wilde que, al igual que Polanski, encontró refugio en París).
Tal vez esto demuestre que Francia es más civilizada que Estados Unidos. Los norteamericanos, y en cierta medida los británicos, a veces pagan un tipo diferente de tributo a los artistas famosos. Si se los atrapa portándose mal, muchas veces son tratados con una dureza particular por las cortes y los medios populares por igual. Es una forma de populismo: muestra que hasta la gente más famosa no es mejor que nosotros -y esto vende periódicos (u, hoy en día, genera tráfico en Internet).
Un ejemplo particularmente obsceno fue el caso de "Fatty" Arbuckle, un gran actor de comedia en la era del cine mudo de Hollywood. Cuando una niña dijo haber sido violada en una de sus fiestas en 1921, y luego murió, pocos días después, Arbuckle fue puesto en la picota por la prensa, y sentenciado por violación y homicidio en dos ocasiones. Recién en su tercer juicio se pudo establecer que era inocente. La niña era una conocida chantajista, y murió por causas que nada tenían que ver con su vida sexual. Pero la carrera de Arbuckle ya estaba arruinada, víctima de un fiscal ambicioso y de una prensa popular que ganaba dinero con los escándalos.
Polanski no era inocente, pero él también puede haber sido víctima de la misma combinación del deseo de un juez de derribar a un hombre famoso y medios ávidos de sensacionalismo. Quizás Estados Unidos no sea tan civilizado como Francia, pero es más democrático. Y, si bien el trato igual bajo la ley obviamente es una de las características más recomendables de la democracia, el celo de los funcionarios electos y de los medios de comunicación que consienten los caprichos de la opinión pública a la hora de tratar a los artistas talentosos es la cara desagradable de la democracia.
El gran observador francés de la democracia norteamericana, Alexis de Tocqueville, vio esta cara de la democracia norteamericana en los años 1830, cuando dijo que "los norteamericanos están tan enamorados de la igualdad que preferirían ser iguales en la esclavitud que desiguales en libertad". El precio para la democracia al estilo norteamericano, escribió, era la mediocridad artística y la conformidad pública.
Esto también era una exageración, pero Tocqueville estaba acertado en algo. Si una excesiva deferencia hacia los grandes artistas es la marca de una sociedad que nunca en definitiva escapó de sus raíces aristocráticas, una excesiva indiferencia hacia ellos es una señal de estrecha ignorancia.
¿Qué debería hacer Polanski? En un mundo ideal, aceptaría regresar a Los Ángeles, enfrentaría a sus jueces y esperaría que su caso proscribiera. Este no es un resultado improbable. Los norteamericanos pueden ser generosos. Y él luego estaría en libertad de ir adonde quiera en los años que le quedan de vida.
Desafortunadamente, el mundo no es ideal y Polanski podría descubrir que el riesgo de una encarcelación en una prisión estadounidense es demasiado alto. Si decide rehusarse a ser juzgado en un tribunal de justicia, como cualquier otro delincuente, sería entendible. Si es admirable o no es otra cuestión.
================
Ian Buruma es el autor de Murder in Amsterdam: The Death of Theo van Gogh and the Limits of Tolerance. Es profesor de democracia, derechos humanos y periodismo en el Bard College. Su último libro es la novela The China Lover.
Copyright: Project Syndicate, 2009.www.project-syndicate.org
Desde entonces, la víctima del delito sexual de Polanski, Samantha Geimer, públicamente lo perdonó, y expresó su deseo de que se retiraran los cargos. De manera que la razón para proseguir con el caso ahora no puede tener nada que ver con los derechos o sentimientos de la víctima. Tampoco es probable que Polanski, casado y padre de dos hijos sin ningún otro registro criminal, repita sus delitos.
De manera que no es útil para el bien de la sociedad obligarlo a regresar a Los Ángeles para un juicio. El sentido común parecería llevarnos a una única conclusión, que su arresto -en un país que está obligado por tratado a extraditar a los fugitivos de la justicia norteamericana- no cumple ningún objetivo.
Sin embargo, las reacciones a su triste situación, especialmente en Francia, han sido extrañamente estridentes. El ministro de Relaciones Exteriores francés, Bernard Kouchner, calificó al arresto de Polanski de "siniestro". Fréderic Mitterand, el ministro de Cultura, habló de "un Estados Unidos tenebroso que acaba de mostrar su cara". El ex ministro de Cultura Jack Lang dijo que el "sistema norteamericano de justicia se había vuelto loco". Y agregó que era como "una máquina infernal" que avanza "a ciegas".
Infernal o no, podría decirse que, supuestamente, la justicia es ciega, en el sentido de que nadie -ni siquiera el mejor cineasta- está por sobre la ley o tiene derecho a escapar de ella. Sin embargo, eso es precisamente lo que afirma mucha gente, incluyendo sus colegas en el mundo del cine -por ejemplo, Pedro Almodóvar, Wim Wemders y Ettore Scola-. Ellos creen que es "inadmisible" que un artista de la estatura de Polanski sea arrestado por lo que hizo.
Polanski es un ciudadano francés y Francia probablemente sea más indulgente con sus artistas que Estados Unidos. En 1943, después de una vida de delitos insignificantes, el escritor Jean Genet enfrentó otra sentencia a prisión por robo. Cuando Jean Cocteau declaró que Genet era un genio literario, una corte francesa, por miedo a ser demasiado dura con un maestro de las letras, redujo su sentencia.
Permitir que reconocidos artistas tengan un comportamiento que no sería tolerado en hombres de poca monta es un tributo que Francia paga por el talento superior. (Pensemos en Oscar Wilde que, al igual que Polanski, encontró refugio en París).
Tal vez esto demuestre que Francia es más civilizada que Estados Unidos. Los norteamericanos, y en cierta medida los británicos, a veces pagan un tipo diferente de tributo a los artistas famosos. Si se los atrapa portándose mal, muchas veces son tratados con una dureza particular por las cortes y los medios populares por igual. Es una forma de populismo: muestra que hasta la gente más famosa no es mejor que nosotros -y esto vende periódicos (u, hoy en día, genera tráfico en Internet).
Un ejemplo particularmente obsceno fue el caso de "Fatty" Arbuckle, un gran actor de comedia en la era del cine mudo de Hollywood. Cuando una niña dijo haber sido violada en una de sus fiestas en 1921, y luego murió, pocos días después, Arbuckle fue puesto en la picota por la prensa, y sentenciado por violación y homicidio en dos ocasiones. Recién en su tercer juicio se pudo establecer que era inocente. La niña era una conocida chantajista, y murió por causas que nada tenían que ver con su vida sexual. Pero la carrera de Arbuckle ya estaba arruinada, víctima de un fiscal ambicioso y de una prensa popular que ganaba dinero con los escándalos.
Polanski no era inocente, pero él también puede haber sido víctima de la misma combinación del deseo de un juez de derribar a un hombre famoso y medios ávidos de sensacionalismo. Quizás Estados Unidos no sea tan civilizado como Francia, pero es más democrático. Y, si bien el trato igual bajo la ley obviamente es una de las características más recomendables de la democracia, el celo de los funcionarios electos y de los medios de comunicación que consienten los caprichos de la opinión pública a la hora de tratar a los artistas talentosos es la cara desagradable de la democracia.
El gran observador francés de la democracia norteamericana, Alexis de Tocqueville, vio esta cara de la democracia norteamericana en los años 1830, cuando dijo que "los norteamericanos están tan enamorados de la igualdad que preferirían ser iguales en la esclavitud que desiguales en libertad". El precio para la democracia al estilo norteamericano, escribió, era la mediocridad artística y la conformidad pública.
Esto también era una exageración, pero Tocqueville estaba acertado en algo. Si una excesiva deferencia hacia los grandes artistas es la marca de una sociedad que nunca en definitiva escapó de sus raíces aristocráticas, una excesiva indiferencia hacia ellos es una señal de estrecha ignorancia.
¿Qué debería hacer Polanski? En un mundo ideal, aceptaría regresar a Los Ángeles, enfrentaría a sus jueces y esperaría que su caso proscribiera. Este no es un resultado improbable. Los norteamericanos pueden ser generosos. Y él luego estaría en libertad de ir adonde quiera en los años que le quedan de vida.
Desafortunadamente, el mundo no es ideal y Polanski podría descubrir que el riesgo de una encarcelación en una prisión estadounidense es demasiado alto. Si decide rehusarse a ser juzgado en un tribunal de justicia, como cualquier otro delincuente, sería entendible. Si es admirable o no es otra cuestión.
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Ian Buruma es el autor de Murder in Amsterdam: The Death of Theo van Gogh and the Limits of Tolerance. Es profesor de democracia, derechos humanos y periodismo en el Bard College. Su último libro es la novela The China Lover.
Copyright: Project Syndicate, 2009.www.project-syndicate.org
¡Qué gran noticia!
La noticia del procesamiento de Menem por, previsiblemente, ocultar la pista "iraní" del atentado contra la Amia, es un paso más para clarificar los aspectos más oscuros de la investigación de este gran atentado terrorista. Celebro que, nuevamente, el compromiso ético y la valentía del juez Nisman, permitan avanzar en el esclarecimiento de este trágico malvado atentado. (Pilar Rahola)
Buenos Aires. (EFE).- El ex presidente argentino Carlos Menem (1989-1999) fue procesado por la Justicia por presunto encubrimiento en la investigación del atentado terrorista perpetrado el 18 de julio de 1994 contra la sede de una mutualista judía en Buenos Aires, en el que murieron 85 personas.
Según informó el Centro de Información Judicial (CIJ), el juez federal Ariel Lijo procesó sin prisión preventiva al ex mandatario y a otras seis personas "por obstruir la investigación de la llamada pista siria o pista iraní por el atentado" contra el edificio de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA). El ex jefe de Estado y su hermano Munir Menem fueron procesados por ser considerados "instigadores de los delitos de encubrimiento, falsedad ideológica -reiterada en ocho oportunidades-, violación de medios de prueba y abuso de autoridad", informó el CIJ.
El magistrado también procesó a Juan José Galeano, quien tuvo a su cargo por diez años la etapa de instrucción en la causa abierta por el atentado, por considerarlo autor de los delitos de encubrimiento, prevaricación, violación de medios de prueba y abuso de autoridad. Según Lijo, se ha podido acreditar que Carlos Menem, de familia de origen sirio, "en connivencia" con su hermano Munir, a partir del 1 de agosto de 1994 tuvieron una "determinante incidencia" en el proceso judicial que dirigía Galeano. De acuerdo con la investigación, con anterioridad al 31 de julio de 1994 existía en el expediente "un marco probatorio" que conducía a allanamientos domiciliarios y la intervención de las líneas telefónicas de la familia de Kanoore Edul. Alberto Kanoore Edul era un comerciante de origen sirio que, según revelaron escuchas telefónicas, tuvo vinculación con Carlos Telleldín, quien fue detenido tras comprobarse que por sus manos pasó la camioneta utilizada como coche-bomba para el atentado.
"Plan deliberadamente ideado"
El fiscal del caso, Alberto Nisman, había denunciado un "plan deliberadamente ideado" para proteger a Kanoore Edul, quien, según las actuaciones, habría planificado el atentado junto al ex agregado cultural de la embajada iraní en Buenos Aires Moshen Rabbani. Lijo consideró que "al momento de efectuar los allanamientos existió una contraorden que determinó la necesidad de incumplir dichas medidas", con la finalidad, en parte, de "proteger a la familia Kanoore Edul y obstaculizar el descubrimiento de prueba relevante para la imputación de miembros de esta familia".
El dictamen del juez señala que en los días posteriores al atentado los principales responsables de la investigación y Galeano tomaron medidas para "evitar la incorporación al expediente de las circunstancias que evidenciaran la ilegalidad de su actuar" y "se dejaron sin efecto deliberadamente" las intervenciones telefónicas ordenadas a la familia Kanoore Edul. Además, agregó Lijo, se destruyeron u ocultaron los registros de comunicaciones telefónicas. "Tales maniobras redundaron en un evidente entorpecimiento de la investigación, en particular, en una de las hipótesis más relevantes que se relacionaba con la corroboración de la participación de una conexión internacional en el atentado a la AMIA. Entorpecimiento, que se mantuvo a lo largo de los años", afirmó el magistrado.
Lijo también procesó a Hugo Anzorreguy, ex titular de los servicios secretos argentinos, por considerarle partícipe necesario del delito de encubrimiento, autor del delito de abuso de autoridad y coautor del delito de falsedad ideológica en cinco oportunidades. Otros de los procesados son los ex policías Jorge Palacios y Carlos Antonio Castañeda, y Juan Carlos Anchezar, antiguo miembro de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE). Lijo ordenó además embargar los bienes de los acusados por 300.000 pesos (unos 78.000 dólares). El atentado contra la AMIA fue el segundo de los ataques terroristas perpetrados contra intereses judíos en Argentina, donde en 1992 explotó una bomba frente a la embajada de Israel en Buenos Aires y causó la muerte de 29 personas.
Buenos Aires. (EFE).- El ex presidente argentino Carlos Menem (1989-1999) fue procesado por la Justicia por presunto encubrimiento en la investigación del atentado terrorista perpetrado el 18 de julio de 1994 contra la sede de una mutualista judía en Buenos Aires, en el que murieron 85 personas.
Según informó el Centro de Información Judicial (CIJ), el juez federal Ariel Lijo procesó sin prisión preventiva al ex mandatario y a otras seis personas "por obstruir la investigación de la llamada pista siria o pista iraní por el atentado" contra el edificio de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA). El ex jefe de Estado y su hermano Munir Menem fueron procesados por ser considerados "instigadores de los delitos de encubrimiento, falsedad ideológica -reiterada en ocho oportunidades-, violación de medios de prueba y abuso de autoridad", informó el CIJ.
El magistrado también procesó a Juan José Galeano, quien tuvo a su cargo por diez años la etapa de instrucción en la causa abierta por el atentado, por considerarlo autor de los delitos de encubrimiento, prevaricación, violación de medios de prueba y abuso de autoridad. Según Lijo, se ha podido acreditar que Carlos Menem, de familia de origen sirio, "en connivencia" con su hermano Munir, a partir del 1 de agosto de 1994 tuvieron una "determinante incidencia" en el proceso judicial que dirigía Galeano. De acuerdo con la investigación, con anterioridad al 31 de julio de 1994 existía en el expediente "un marco probatorio" que conducía a allanamientos domiciliarios y la intervención de las líneas telefónicas de la familia de Kanoore Edul. Alberto Kanoore Edul era un comerciante de origen sirio que, según revelaron escuchas telefónicas, tuvo vinculación con Carlos Telleldín, quien fue detenido tras comprobarse que por sus manos pasó la camioneta utilizada como coche-bomba para el atentado.
"Plan deliberadamente ideado"
El fiscal del caso, Alberto Nisman, había denunciado un "plan deliberadamente ideado" para proteger a Kanoore Edul, quien, según las actuaciones, habría planificado el atentado junto al ex agregado cultural de la embajada iraní en Buenos Aires Moshen Rabbani. Lijo consideró que "al momento de efectuar los allanamientos existió una contraorden que determinó la necesidad de incumplir dichas medidas", con la finalidad, en parte, de "proteger a la familia Kanoore Edul y obstaculizar el descubrimiento de prueba relevante para la imputación de miembros de esta familia".
El dictamen del juez señala que en los días posteriores al atentado los principales responsables de la investigación y Galeano tomaron medidas para "evitar la incorporación al expediente de las circunstancias que evidenciaran la ilegalidad de su actuar" y "se dejaron sin efecto deliberadamente" las intervenciones telefónicas ordenadas a la familia Kanoore Edul. Además, agregó Lijo, se destruyeron u ocultaron los registros de comunicaciones telefónicas. "Tales maniobras redundaron en un evidente entorpecimiento de la investigación, en particular, en una de las hipótesis más relevantes que se relacionaba con la corroboración de la participación de una conexión internacional en el atentado a la AMIA. Entorpecimiento, que se mantuvo a lo largo de los años", afirmó el magistrado.
Lijo también procesó a Hugo Anzorreguy, ex titular de los servicios secretos argentinos, por considerarle partícipe necesario del delito de encubrimiento, autor del delito de abuso de autoridad y coautor del delito de falsedad ideológica en cinco oportunidades. Otros de los procesados son los ex policías Jorge Palacios y Carlos Antonio Castañeda, y Juan Carlos Anchezar, antiguo miembro de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE). Lijo ordenó además embargar los bienes de los acusados por 300.000 pesos (unos 78.000 dólares). El atentado contra la AMIA fue el segundo de los ataques terroristas perpetrados contra intereses judíos en Argentina, donde en 1992 explotó una bomba frente a la embajada de Israel en Buenos Aires y causó la muerte de 29 personas.
Cómo destrabar la crisis de Honduras (Andrés Oppenheimer)
ANDRES OPPENHEIMER
La comunidad internacional no reconocerá las elecciones organizadas por un gobierno de facto. Reconocerlas crearía un precedente para que otros países quiebren el estado de derecho
Hay una nueva idea para solucionar la crisis de Honduras que está ganando terreno en Washington y en las principales capitales latinoamericanas: olvidarse temporalmente de los dos presidentes del país y tratar de que los principales candidatos presidenciales lleguen a un acuerdo que de credibilidad a las elecciones del 29 de noviembre.
El presidente de Costa Rica y premio Nobel de la Paz, Oscar Arias, el mediador en la crisis hondureña, dijo durante su visita a Miami para participar en la Conferencia de las Américas esta semana que el enfrentamiento político hondureño no se resolverá --como quiere el presidente de facto Roberto Micheletti-- convocando elecciones bajo las circunstancias actuales.
La comunidad internacional no reconocerá las elecciones organizadas por un gobierno de facto que derrocó al presidente Manuel Zelaya, mucho menos ahora que el gobierno de Micheletti ha suspendido las libertades fundamentales, agregó. Muchos países, incluyendo Estados Unidos, señalan que reconocer las elecciones de noviembre crearía un precedente para que otros países quiebren el estado de derecho.
Entonces, ¿cuál es la solución?, le pregunté a Arias en una entrevista. Arias reconoce que su propuesta de resolver la crisis restableciendo a Zelaya en el poder, como parte de un gobierno de unidad nacional que convoque a elecciones, no ha sido aceptada, y que ni Micheletti ni Zelaya parecen tener la voluntad política de hacer concesiones.
“El pacto de San José no son los diez mandamientos. No está escrito en piedra. Se puede modificar”, me dijo Arias. “Yo no tengo ningún inconveniente en que hagan las modificaciones necesarias, sobre todo los candidatos a la presidencia, que son los más interesados en que esas elecciones sean reconocidas por todos”.
¿Está sugiriendo que la clave para destrabar la crisis hondureña podría estar en los candidatos presidenciales?, le pregunté.
“Sí”, respondió Arias. “Hablé con todos ellos, y les dije: `Hagan los cambios necesarios (en el pacto de San José)”.
El presidente costarricense explicó que nadie tiene más interés en resolver el conflicto que los candidatos porque a ninguno de ellos le conviene ganar la presidencia de un país aislado por la comunidad internacional --una “Albania latinoamericana", dijo-- y que seguiría sometido a las sanciones económicas que tanto lo están perjudicando.
La eliminación de la asistencia europea y estadounidense desde el golpe de estado del 28 de junio está privando a Honduras, uno de los países más pobres del hemisferio, del dinero que necesita para financiar el 20 por ciento de su gasto presupuestario anual, agregó.
Un funcionario de alto nivel del gobierno del presidente Barack Obama coincidió en que los candidatos hondureños podrían jugar un rol más importante en lograr una solución negociada.
“Son una herramienta de presión, más que la solución”, me dijo el funcionario. “Si los candidatos llegan a la conclusión de que las elecciones no van a ser reconocidas por nadie, podrían decirle a Micheletti: Si usted sigue adelante con esta farsa, nosotros nos retiramos”.
De hecho, varios de los candidatos presidenciales hondureños ya se entrevistaron con Micheletti y Zelaya en los últimos días para buscar una salida consensuada a la crisis. Anteriormente, habían visitado a Arias en Costa Rica.
¿No sería una buena idea pedirles a los candidatos hondureños que se retiren de la campaña?, le pregunté en una entrevista telefónica al secretario general de la Organización de Estados Americanos, José Miguel Insulza.
“Lo que yo intento es buscar una mesa de diálogo entre representantes de Zelaya, representantes de Micheletti, los candidatos presidenciales y otras fuerzas, en torno al acuerdo de San José, para ver si se pueden acercar posiciones”, dijo Insulza. “Estamos intentando constituir eso para la visita de cancilleres del próximo miércoles”.
Mi opinión: Arias tiene razón en cuanto a las elecciones hondureñas. Si Micheletti cree que Honduras superará su crisis celebrando elecciones en las actuales circunstancias, está soñando. El ganador de esas elecciones sería un paria en la comunidad internacional, y Honduras se empobrecerá aún más. Si Zelaya cree que puede ser restablecido en el poder y seguir adelante con su intento inconstitucional de ser reelecto, siguiendo los pasos del presidente narcisista-leninista de Venezuela, también está soñando.
Reconozco que, hasta ahora, nunca les presté atención a los candidatos hondureños, porque los veía como actores secundarios en esta tragicomedia. Pero tras escuchar a Arias, estoy empezando a verlos de otra manera. Deberían convertirse en protagonistas, para que esta película tenga un final feliz.
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El autor es corresponsal extranjero y columnista de The Miami Herald y El Nuevo Herald
(C) 2009 EL NUEVO HERALD DIST. POR TRIBUNE MEDIA SERVICES INTERNATIONAL
La comunidad internacional no reconocerá las elecciones organizadas por un gobierno de facto. Reconocerlas crearía un precedente para que otros países quiebren el estado de derecho
Hay una nueva idea para solucionar la crisis de Honduras que está ganando terreno en Washington y en las principales capitales latinoamericanas: olvidarse temporalmente de los dos presidentes del país y tratar de que los principales candidatos presidenciales lleguen a un acuerdo que de credibilidad a las elecciones del 29 de noviembre.
El presidente de Costa Rica y premio Nobel de la Paz, Oscar Arias, el mediador en la crisis hondureña, dijo durante su visita a Miami para participar en la Conferencia de las Américas esta semana que el enfrentamiento político hondureño no se resolverá --como quiere el presidente de facto Roberto Micheletti-- convocando elecciones bajo las circunstancias actuales.
La comunidad internacional no reconocerá las elecciones organizadas por un gobierno de facto que derrocó al presidente Manuel Zelaya, mucho menos ahora que el gobierno de Micheletti ha suspendido las libertades fundamentales, agregó. Muchos países, incluyendo Estados Unidos, señalan que reconocer las elecciones de noviembre crearía un precedente para que otros países quiebren el estado de derecho.
Entonces, ¿cuál es la solución?, le pregunté a Arias en una entrevista. Arias reconoce que su propuesta de resolver la crisis restableciendo a Zelaya en el poder, como parte de un gobierno de unidad nacional que convoque a elecciones, no ha sido aceptada, y que ni Micheletti ni Zelaya parecen tener la voluntad política de hacer concesiones.
“El pacto de San José no son los diez mandamientos. No está escrito en piedra. Se puede modificar”, me dijo Arias. “Yo no tengo ningún inconveniente en que hagan las modificaciones necesarias, sobre todo los candidatos a la presidencia, que son los más interesados en que esas elecciones sean reconocidas por todos”.
¿Está sugiriendo que la clave para destrabar la crisis hondureña podría estar en los candidatos presidenciales?, le pregunté.
“Sí”, respondió Arias. “Hablé con todos ellos, y les dije: `Hagan los cambios necesarios (en el pacto de San José)”.
El presidente costarricense explicó que nadie tiene más interés en resolver el conflicto que los candidatos porque a ninguno de ellos le conviene ganar la presidencia de un país aislado por la comunidad internacional --una “Albania latinoamericana", dijo-- y que seguiría sometido a las sanciones económicas que tanto lo están perjudicando.
La eliminación de la asistencia europea y estadounidense desde el golpe de estado del 28 de junio está privando a Honduras, uno de los países más pobres del hemisferio, del dinero que necesita para financiar el 20 por ciento de su gasto presupuestario anual, agregó.
Un funcionario de alto nivel del gobierno del presidente Barack Obama coincidió en que los candidatos hondureños podrían jugar un rol más importante en lograr una solución negociada.
“Son una herramienta de presión, más que la solución”, me dijo el funcionario. “Si los candidatos llegan a la conclusión de que las elecciones no van a ser reconocidas por nadie, podrían decirle a Micheletti: Si usted sigue adelante con esta farsa, nosotros nos retiramos”.
De hecho, varios de los candidatos presidenciales hondureños ya se entrevistaron con Micheletti y Zelaya en los últimos días para buscar una salida consensuada a la crisis. Anteriormente, habían visitado a Arias en Costa Rica.
¿No sería una buena idea pedirles a los candidatos hondureños que se retiren de la campaña?, le pregunté en una entrevista telefónica al secretario general de la Organización de Estados Americanos, José Miguel Insulza.
“Lo que yo intento es buscar una mesa de diálogo entre representantes de Zelaya, representantes de Micheletti, los candidatos presidenciales y otras fuerzas, en torno al acuerdo de San José, para ver si se pueden acercar posiciones”, dijo Insulza. “Estamos intentando constituir eso para la visita de cancilleres del próximo miércoles”.
Mi opinión: Arias tiene razón en cuanto a las elecciones hondureñas. Si Micheletti cree que Honduras superará su crisis celebrando elecciones en las actuales circunstancias, está soñando. El ganador de esas elecciones sería un paria en la comunidad internacional, y Honduras se empobrecerá aún más. Si Zelaya cree que puede ser restablecido en el poder y seguir adelante con su intento inconstitucional de ser reelecto, siguiendo los pasos del presidente narcisista-leninista de Venezuela, también está soñando.
Reconozco que, hasta ahora, nunca les presté atención a los candidatos hondureños, porque los veía como actores secundarios en esta tragicomedia. Pero tras escuchar a Arias, estoy empezando a verlos de otra manera. Deberían convertirse en protagonistas, para que esta película tenga un final feliz.
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El autor es corresponsal extranjero y columnista de The Miami Herald y El Nuevo Herald
(C) 2009 EL NUEVO HERALD DIST. POR TRIBUNE MEDIA SERVICES INTERNATIONAL
Decreto 308
Artículo 1 (objeto). El presente Decreto Supremo tiene por objeto asignar competencia extraordinaria a las universidades públicas para la implementación de un seguro social de salud destinado a la población estudiantil universitaria que no cuente con un seguro de salud.
Artículo 2 (Recursos del Impuesto Directo a los Hidrocarburos). Las universidades públicas, además de las competencias señaladas en el decreto Supremo N.º 28421, de 21 de octubre de 2005, utilizarán los recursos provenientes del IDH para la otorgación de un seguro social de salud de carácter universal para su población estudiantil.
Artículo 3 (Gratuidad). La prestación del seguro social universitario tendrá carácter gratuito para la población beneficiaria, debiendo para el efecto las universidades públicas asignar los recursos a los entes gestores y otros proveedores de salud de acuerdo a normativa vigente.
Artículo 4 (Política de Salud). Las prestaciones que sean otorgadas a los beneficiarios de este seguro social de salud deberán enmarcarse en el modelo de Salud de Atención Familiar Comunitaria Intercultural (Safci).
Artículo 5 (Fiscalización). El Ministerio de Salud y Deportes a través de la instancia competente realizará el monitoreo, seguimiento y evaluación a las prestaciones por los entes gestores y otros proveedores.
Artículo 6 (Reglamentación). El Ministerio de Salud y Deportes reglamentará la presente disposición normativa en un plazo no mayor a 30 días calendario a partir de su publicación.
El porcentaje que sea destinado a este seguro será acorde con el número de estudiantes.
Artículo 2 (Recursos del Impuesto Directo a los Hidrocarburos). Las universidades públicas, además de las competencias señaladas en el decreto Supremo N.º 28421, de 21 de octubre de 2005, utilizarán los recursos provenientes del IDH para la otorgación de un seguro social de salud de carácter universal para su población estudiantil.
Artículo 3 (Gratuidad). La prestación del seguro social universitario tendrá carácter gratuito para la población beneficiaria, debiendo para el efecto las universidades públicas asignar los recursos a los entes gestores y otros proveedores de salud de acuerdo a normativa vigente.
Artículo 4 (Política de Salud). Las prestaciones que sean otorgadas a los beneficiarios de este seguro social de salud deberán enmarcarse en el modelo de Salud de Atención Familiar Comunitaria Intercultural (Safci).
Artículo 5 (Fiscalización). El Ministerio de Salud y Deportes a través de la instancia competente realizará el monitoreo, seguimiento y evaluación a las prestaciones por los entes gestores y otros proveedores.
Artículo 6 (Reglamentación). El Ministerio de Salud y Deportes reglamentará la presente disposición normativa en un plazo no mayor a 30 días calendario a partir de su publicación.
El porcentaje que sea destinado a este seguro será acorde con el número de estudiantes.
jueves, 1 de octubre de 2009
Acepta Micheletti error en destituir a Zelaya
HONDURAS (APRO/AP)._El Presidente golpista de Honduras, Roberto Micheletti, reconoció que fue un error sacar del Gobierno al Presidente constitucional, Manuel Zelaya.
Ése (destituir a Zelaya), fue él único error, porque en el resto actuamos con la ley, ya que Zelaya, violaba la Constitución al buscar una Constituyente para una reelección", dijo Micheletti.
En una entrevista que publicó ayer el periódico argentino Clarín, el Presidente de facto negó que el golpe de Estado en el país centroamericano afecte la democracia en la región.
"La corrupción, expresó, fue uno de los motivos del derrocamiento de Zelaya, que robó 36 millones de dólares y sacó en carretilla del Banco Central fondos para su reforma constitucional. Gastó millones para pasear en helicóptero y en asesores. Era corrupto, tenía varios sinvergüenzas", expresó el Mandatario de facto.
"La salida de Zelaya se debió a su izquierdismo y corrupción, él, dijo, fue Presidente liberal, como yo, pero se hizo amigo de Daniel Ortega, Presidente de Nicaragua; Hugo Chávez, de Venezuela; Rafael Correa, de Ecuador, y Evo Morales, de Bolivia".
Micheletti aceptaría irse
Roberto Micheletti, afirmó ayer que está dispuesto a hacerse a un lado si es necesario para resolver la crisis institucional en su país, aunque después de las elecciones de noviembre próximo.
Micheletti reafirmó, por ello, su disposición a dejar el poder una vez que se celebren los comicios presidenciales en su país, el 29 de noviembre próximo, porque "yo nunca seré un impedimento, ni para las elecciones ni para resolver esta crisis", tras una entrevista con el vespertino chileno La Segunda.
"Estoy dispuesto a hacerme a un lado si es necesario. Todas las opciones deben estar sobre la mesa, excepto la cancelación o el no reconocimiento de las elecciones del 29 de noviembre", añadió.
"Cualquier solución a la crisis debe estar dentro del marco de la ley y Constitución de nuestro país y contar con el apoyo del pueblo hondureño", expresó el Mandatario de facto.
"Este dilema no debe girar en torno a mi persona o la del señor Zelaya, sino en torno al futuro democrático de nuestro país", enfatizó el gobernante.
"Honduras desea ser amigo de todos los países, pero no a expensas de nuestra soberanía. Las soluciones a nuestros problemas radican en el respeto a las instituciones y procesos democráticos de nuestro país y los deseos del pueblo, no en injerencias extranjeras", recalcó.
Pide Tribunal derogar decreto
El Tribunal Supremo Electoral de Honduras pidió ayer al Presidente golpista que derogue el decreto que suspendió las garantías constitucionales, dado que afecta el proceso para las elecciones de noviembre próximo. Micheletti dijo que estudia la petición.
ZELAYA ES ABUELO
En la Embajada de Brasil en Tegucigalpa, el derrocado Presidente Manuel Zelaya, vivió un momento de alegría cuando escuchó por teléfono el llanto de su nieto recién nacido. Zoe, una de sus cuatro hijas, dio a luz al tercer nieto de "Mel".
"Estoy dispuesto a hacerme a un lado si es necesario. Todas las opciones deben estar sobre la mesa, excepto la cancelación o el no reconocimiento de las elecciones..."
(Roberto Micheletti, Presidente de facto de Honduras)
Ése (destituir a Zelaya), fue él único error, porque en el resto actuamos con la ley, ya que Zelaya, violaba la Constitución al buscar una Constituyente para una reelección", dijo Micheletti.
En una entrevista que publicó ayer el periódico argentino Clarín, el Presidente de facto negó que el golpe de Estado en el país centroamericano afecte la democracia en la región.
"La corrupción, expresó, fue uno de los motivos del derrocamiento de Zelaya, que robó 36 millones de dólares y sacó en carretilla del Banco Central fondos para su reforma constitucional. Gastó millones para pasear en helicóptero y en asesores. Era corrupto, tenía varios sinvergüenzas", expresó el Mandatario de facto.
"La salida de Zelaya se debió a su izquierdismo y corrupción, él, dijo, fue Presidente liberal, como yo, pero se hizo amigo de Daniel Ortega, Presidente de Nicaragua; Hugo Chávez, de Venezuela; Rafael Correa, de Ecuador, y Evo Morales, de Bolivia".
Micheletti aceptaría irse
Roberto Micheletti, afirmó ayer que está dispuesto a hacerse a un lado si es necesario para resolver la crisis institucional en su país, aunque después de las elecciones de noviembre próximo.
Micheletti reafirmó, por ello, su disposición a dejar el poder una vez que se celebren los comicios presidenciales en su país, el 29 de noviembre próximo, porque "yo nunca seré un impedimento, ni para las elecciones ni para resolver esta crisis", tras una entrevista con el vespertino chileno La Segunda.
"Estoy dispuesto a hacerme a un lado si es necesario. Todas las opciones deben estar sobre la mesa, excepto la cancelación o el no reconocimiento de las elecciones del 29 de noviembre", añadió.
"Cualquier solución a la crisis debe estar dentro del marco de la ley y Constitución de nuestro país y contar con el apoyo del pueblo hondureño", expresó el Mandatario de facto.
"Este dilema no debe girar en torno a mi persona o la del señor Zelaya, sino en torno al futuro democrático de nuestro país", enfatizó el gobernante.
"Honduras desea ser amigo de todos los países, pero no a expensas de nuestra soberanía. Las soluciones a nuestros problemas radican en el respeto a las instituciones y procesos democráticos de nuestro país y los deseos del pueblo, no en injerencias extranjeras", recalcó.
Pide Tribunal derogar decreto
El Tribunal Supremo Electoral de Honduras pidió ayer al Presidente golpista que derogue el decreto que suspendió las garantías constitucionales, dado que afecta el proceso para las elecciones de noviembre próximo. Micheletti dijo que estudia la petición.
ZELAYA ES ABUELO
En la Embajada de Brasil en Tegucigalpa, el derrocado Presidente Manuel Zelaya, vivió un momento de alegría cuando escuchó por teléfono el llanto de su nieto recién nacido. Zoe, una de sus cuatro hijas, dio a luz al tercer nieto de "Mel".
"Estoy dispuesto a hacerme a un lado si es necesario. Todas las opciones deben estar sobre la mesa, excepto la cancelación o el no reconocimiento de las elecciones..."
(Roberto Micheletti, Presidente de facto de Honduras)
¿Qué va a pasar en Honduras? (Andrés Oppenheimer)
En medios diplomáticos internacionales se están manejando tres desenlaces posibles de la peculiar crisis política de Honduras, un país con dos presidentes --uno de ellos de facto, y el otro sin poder pero con reconocimiento externo-- desde el retorno al país del destituido presidente Manuel Zelaya.
El resultado final dependerá en última instancia de que Zelaya, quien se refugió en la embajada brasilera de la capital hondureña, consigue suficiente apoyo en las calles como para que el país se vuelva ingobernable, y provoque una intervención de las Naciones Unidas que logre reinstalarlo en el poder.
“Finalmente, todo va a depender de cuál de los dos presidentes tenga más peones'', dijo un bien situado embajador latinoamericano, empleando una metáfora ajedrecística. “Si hay grandes tumultos callejeros y muertes, es más probable que Estados Unidos y los países latinoamericanos aumenten la presión para que Zelaya sea repuesto en el cargo''.
Estos son los principales escenarios que se vislumbran en Honduras:
-- Escenario 1: “Caos, seguido de intervención de la ONU''. Los partidarios de Zelaya se lanzan a las calles, provocando una represión aún mayor por parte del gobierno de facto del presidente Roberto Micheletti. Hay muertos y heridos. El presidente venezolano Hugo Chávez alega que se está cometiendo un “genocidio'' del pueblo hondureño.
El gobierno Micheletti decide sacar a Zelaya por la fuerza de la embajada brasilera y arrestarlo, invocando un fallo de la Suprema Corte que ordena el arresto de Zelaya desde antes de que este fuera destituido el 28 de junio, por la violación de leyes constitucionales que le impedían presentarse para una reelección.
Además de cortar el suministro de agua y electricidad a la embajada brasilera, el gobierno de Micheletti fuerza a Zelaya a abandonar el edificio bombardeándolo con música de rock heavy metal, como lo hizo Estados Unidos cuando el ex dictador panameño Manuel A. Noriega se refugió en la embajada del Vaticano en Panamá en 1990.
Brasil pide al Consejo de Seguridad de la ONU que intervenga en la crisis hondureña. A diferencia de la Organización de Estados Americanos (OEA), la ONU puede enviar tropas de paz a un país cuando el Consejo de Seguridad determina que existe riesgo de violencia regional. Tal como ocurrió en el caso de Haití en 1994, cuando el Consejo de Seguridad envió una fuerza multinacional para restablecer en el poder al destituido presidente Jean-Bertrand Aristide, las tropas de paz de la ONU aterrizan en Honduras para restablecer a Zelaya en el poder y supervisar el proceso electoral.
-- Escenario 2: “Caos pasajero, seguido de elecciones''. Zelaya permanece refugiado en la embajada brasilera y el gobierno de Micheletti logra restablecer el orden. Después de algunos días agitados, las cosas vuelven a la normalidad, y la crisis hondureña empieza a esfumarse de los titulares.
Washington y los países latinoamericanos empiezan a evaluar la posibilidad de aceptar los resultados de las elecciones del 29 de noviembre convocadas por el gobierno de Micheletti.
Varios países empiezan a argumentar que la mayoría de las actuales democracias latinoamericanas nacieron de elecciones convocadas por dictaduras. Además, alegan que el golpe de Honduras no fue un golpe militar tradicional, porque sus líderes en ningún momento pretendieron quedarse en el poder.
“Puede consolidarse la idea de que estamos frente a un nuevo tipo de golpe, un golpe correctivo, que no pretende una permanencia en el poder por años sino bloquear una acción presidencial [ilegal] y relanzar el juego democrático a los pocos meses'', me dijo Dante Caputo, ex canciller y actual asesor especial del Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza.
-- Escenario 3: “Un gobierno de unidad nacional''. Micheletti y Zelaya empiezan a negociar un gobierno de coalición con alguna representación de Zelaya en el poder, para darle a todo el mundo una salida elegante, sin perder imagen. El nuevo gobierno, basado en los acuerdos de San José propuestos por el presidente costarricense Oscar Arias, supervisa las elecciones de noviembre.
Mi opinión: Como soy un optimista por naturaleza, creo que veremos algo cercano al tercer escenario. Tal vez urgido por la amenaza de una intervención de la ONU, el gobierno de Micheletti probablemente se vea forzado a aceptar un diálogo tendiente a garantizar el reconocimiento internacional de las elecciones de noviembre. Y si eso no ocurre, lo más probable es que el nuevo gobierno electo convoque a nuevas elecciones --bajo supervisión internacional-- para lograr que se levanten las sanciones económicas contra Honduras.
En cualquiera de ambos casos, como suele ocurrir, lo más probable es que se llegue a una solución negociada, y que los protagonistas de esta crisis pasen al olvido. Ninguno de los dos presidentes brilla por su sabiduría, ni por su carisma. Me sorprendería mucho que dentro de algunos años podamos recordar los nombres de Zelaya y Micheletti, y eso es lo mejor que puede ocurrir.
El autor es corresponsal extranjero y columnista de The Miami Herald y El Nuevo Herald
(C) 2009 EL NUEVO HERALD DIST. POR TRIBUNE MEDIA SERVICES INTERNATIONAL
El resultado final dependerá en última instancia de que Zelaya, quien se refugió en la embajada brasilera de la capital hondureña, consigue suficiente apoyo en las calles como para que el país se vuelva ingobernable, y provoque una intervención de las Naciones Unidas que logre reinstalarlo en el poder.
“Finalmente, todo va a depender de cuál de los dos presidentes tenga más peones'', dijo un bien situado embajador latinoamericano, empleando una metáfora ajedrecística. “Si hay grandes tumultos callejeros y muertes, es más probable que Estados Unidos y los países latinoamericanos aumenten la presión para que Zelaya sea repuesto en el cargo''.
Estos son los principales escenarios que se vislumbran en Honduras:
-- Escenario 1: “Caos, seguido de intervención de la ONU''. Los partidarios de Zelaya se lanzan a las calles, provocando una represión aún mayor por parte del gobierno de facto del presidente Roberto Micheletti. Hay muertos y heridos. El presidente venezolano Hugo Chávez alega que se está cometiendo un “genocidio'' del pueblo hondureño.
El gobierno Micheletti decide sacar a Zelaya por la fuerza de la embajada brasilera y arrestarlo, invocando un fallo de la Suprema Corte que ordena el arresto de Zelaya desde antes de que este fuera destituido el 28 de junio, por la violación de leyes constitucionales que le impedían presentarse para una reelección.
Además de cortar el suministro de agua y electricidad a la embajada brasilera, el gobierno de Micheletti fuerza a Zelaya a abandonar el edificio bombardeándolo con música de rock heavy metal, como lo hizo Estados Unidos cuando el ex dictador panameño Manuel A. Noriega se refugió en la embajada del Vaticano en Panamá en 1990.
Brasil pide al Consejo de Seguridad de la ONU que intervenga en la crisis hondureña. A diferencia de la Organización de Estados Americanos (OEA), la ONU puede enviar tropas de paz a un país cuando el Consejo de Seguridad determina que existe riesgo de violencia regional. Tal como ocurrió en el caso de Haití en 1994, cuando el Consejo de Seguridad envió una fuerza multinacional para restablecer en el poder al destituido presidente Jean-Bertrand Aristide, las tropas de paz de la ONU aterrizan en Honduras para restablecer a Zelaya en el poder y supervisar el proceso electoral.
-- Escenario 2: “Caos pasajero, seguido de elecciones''. Zelaya permanece refugiado en la embajada brasilera y el gobierno de Micheletti logra restablecer el orden. Después de algunos días agitados, las cosas vuelven a la normalidad, y la crisis hondureña empieza a esfumarse de los titulares.
Washington y los países latinoamericanos empiezan a evaluar la posibilidad de aceptar los resultados de las elecciones del 29 de noviembre convocadas por el gobierno de Micheletti.
Varios países empiezan a argumentar que la mayoría de las actuales democracias latinoamericanas nacieron de elecciones convocadas por dictaduras. Además, alegan que el golpe de Honduras no fue un golpe militar tradicional, porque sus líderes en ningún momento pretendieron quedarse en el poder.
“Puede consolidarse la idea de que estamos frente a un nuevo tipo de golpe, un golpe correctivo, que no pretende una permanencia en el poder por años sino bloquear una acción presidencial [ilegal] y relanzar el juego democrático a los pocos meses'', me dijo Dante Caputo, ex canciller y actual asesor especial del Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza.
-- Escenario 3: “Un gobierno de unidad nacional''. Micheletti y Zelaya empiezan a negociar un gobierno de coalición con alguna representación de Zelaya en el poder, para darle a todo el mundo una salida elegante, sin perder imagen. El nuevo gobierno, basado en los acuerdos de San José propuestos por el presidente costarricense Oscar Arias, supervisa las elecciones de noviembre.
Mi opinión: Como soy un optimista por naturaleza, creo que veremos algo cercano al tercer escenario. Tal vez urgido por la amenaza de una intervención de la ONU, el gobierno de Micheletti probablemente se vea forzado a aceptar un diálogo tendiente a garantizar el reconocimiento internacional de las elecciones de noviembre. Y si eso no ocurre, lo más probable es que el nuevo gobierno electo convoque a nuevas elecciones --bajo supervisión internacional-- para lograr que se levanten las sanciones económicas contra Honduras.
En cualquiera de ambos casos, como suele ocurrir, lo más probable es que se llegue a una solución negociada, y que los protagonistas de esta crisis pasen al olvido. Ninguno de los dos presidentes brilla por su sabiduría, ni por su carisma. Me sorprendería mucho que dentro de algunos años podamos recordar los nombres de Zelaya y Micheletti, y eso es lo mejor que puede ocurrir.
El autor es corresponsal extranjero y columnista de The Miami Herald y El Nuevo Herald
(C) 2009 EL NUEVO HERALD DIST. POR TRIBUNE MEDIA SERVICES INTERNATIONAL
¿Letras Libres en peligro de extinción?
Esta noticia sí que ha preocupado a muchos. La crisis financiera internacional, más que retroceder está empezando a crearle problemas a aquellos que, aparentemente, hasta ahora se habían librado de ella. Es el caso de la extraordinaria revista Letras Libres (en la cual colaboran muchos intelectuales y escritores peruanos), dirigida por Enrique Krauze y que ha perdido a uno de sus más importantes benefactores.
La noticia también menciona que otro perjudicado ha sido la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, que dirige Gabriel García Márquez, que dejará de recibir un significativo aporte para su funcionamiento.
Ojalá que el título de este post a la larga no tenga una respuesta afirmativa. Sería una enorme perdida para el periodismo cultural hispanoamericano.
La noticia también menciona que otro perjudicado ha sido la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, que dirige Gabriel García Márquez, que dejará de recibir un significativo aporte para su funcionamiento.
Ojalá que el título de este post a la larga no tenga una respuesta afirmativa. Sería una enorme perdida para el periodismo cultural hispanoamericano.
¿Una nueva conformación geopolítica en Centroamérica? ( Mario Edgar López Ramírez)
Centroamérica ha sido, tradicionalmente, una zona de influencia compartida por Estados Unidos y México. La aparición protagónica de la embajada de Brasil, en el seno mismo de la crisis política por la que atraviesa actualmente Honduras, rompe con esta lógica y parece ser un intento de cambio desde el sur, que impacta los equilibrios de poder regionales vividos por América Latina. Como es sabido, en la embajada brasileña con cede en Tegucigalpa, se atrinchera, desde hace más de una semana, el depuesto presidente Manuel Zelaya. ¿Qué lectura geopolítica puede tener este hecho?
A grandes rasgos, la conformación geopolítica hacia el istmo centroamericano ha estado organizada de la siguiente manera: Estados Unidos juega en la zona el papel de una hegemonía continental, si bien, con intereses de extensión global. El centro hegemónico estadunidense aprovecha lo principal de la extracción de las materias primas regionales (recursos naturales y, últimamente, ha puesto un especial énfasis en la explotación de la riqueza minera de la región); asimismo se beneficia de la mano de obra barata concentrada en la maquila y también de aquella fuerza de trabajo que ofrece la migración centroamericana hacia el norte.
De igual forma la economía estadunidense es el principal socio de los mercados centroamericanos (sobre todo en el área de los servicios) y la región ha sido utilizada como asentamiento de bases militares promovidas por Washington para monitorear al propio istmo y al Caribe (particularmente Honduras ha sido asentamiento estratégico de la llamada base Palmerola, en donde se ubica una de las principales fuerzas de tarea del ejército estadunidense). Centroamérica es entonces, para Estados Unidos, una periferia para la explotación, la reducción de costos, una modesta expansión de mercado y el control militar estratégico del centro continental, con los diversos matices que pueden presentarse de país a país.
Por su parte México ha tenido un rol histórico más complejo, por ser una especie de intermediario entre Estados Unidos y Centroamérica. A este rol jugado por México se le conoce como rol de semiperiferia, es decir, el papel de un país que se subordina a la hegemonía continental estadunidense, pero que a la vez posee cierto rango de independencia en sus decisiones, lo cual le permiten ejercer una influencia por cuenta propia. Dicho de otro modo: en ciertos momentos México es un área de transición geopolítica, que traduce los intereses de Washignton de manera más suave, cuando se trata de integrar a los centroamericanos a alguna línea de la política exterior norteamericana. En el caso de la integración económica, este rol de semiperiferia es muy claro, ya que es más fácil que Centroamérica se vincule con la economía mexicana, cuyo tamaño y nivel de desarrollo son más manejables para las pequeñas economías centroamericanas, que con la poderosa economía estadunidense (de ahí que los tratados de libre comercio de Centroamérica con México sean un subsistema del gran tratado comercial de México con Estados Unidos y Canadá).
También en otros temas relacionados con la seguridad hemisférica, la migración y la evolución de los sistemas políticos, el papel semiperiférico de México facilita colocar en la agenda centroamericana puntos clave de interés estadunidense. De la misma forma, los centroamericanos han encontrado en los gobiernos mexicanos, una antesala de cabildeo de sus intereses para presentarlos ante Washington. En palabras de los especialistas: México permite amortiguar el impacto de las asimetrías políticas y económicas que se dan entre la hegemonía continental y su periferia.
Pero este rol también le permite a México ubicar ciertos huecos para proponer su propia agenda hacia Centroamérica, en ocasiones en enfrentamiento con las propias posturas estadunidenses. Ésta es la parte que siempre se ha celebrado en el accionar activo de la diplomacia mexicana en Centroamérica. De hecho esta política exterior activa de México ha encontrado iconos importantes en la historia reciente del istmo centroamericano: en los años 80 y 90 del siglo XX, México jugó un papel fundamental para equilibrar las diversas guerras civiles de la región, promoviendo los acuerdos de paz (como en el caso concreto de El Salvador, pero también de Nicaragua y de Guatemala), criticando el papel militarista de Estados Unidos y reactivando las economías centroamericanas con la participación de Panamá, Colombia y Venezuela (con quienes se conformó el llamado Grupo Contadora). La habilidad diplomática de México, mostrada en estos ejemplos, es lo que permite afirmar que la influencia estadunidense hacia Centroamérica ha estado compartida, en cierta proporción, con México. Esta estructura geopolítica es la que se ve transformada por la aparición de Brasil en Honduras y, con ello, en Centroamérica.
¿Qué está evidenciando la actividad brasileña en Honduras? En principio el vacío geopolítico que ha dejado México. Desde hace aproximadamente una década, la decisión de los gobiernos mexicanos ha sido reforzar su relación con el vecino estadounidense y frenar la actividad diplomática en Centroamérica. De hecho, en los últimos años, el tema de la alianza política de algunos países centroamericanos con países del sur del continente se ha vuelto un punto clave de la agenda de política exterior del istmo, sobre todo por la vía de la alianza entre los gobiernos de la izquierda.
La posible conformación de un eje duro entre Nicaragua, Cuba, Venezuela y Bolivia; o, por su parte, el vínculo estratégico moderado entre los gobiernos del presidente Mauricio Funes de El Salvador y Luiz Inácio Lula de Brasil (que incluye, por intermedio de Brasil, al resto de países del Mercosur, los cuales pertenecen a la esfera de influencia brasileña), han desdibujado el papel de semiperiferia de México. El hecho más escandaloso en esta reconfiguración geopolítica ha sido la alianza híbrida de la derecha hondureña con la izquierda del sur, materializada en las abiertas relaciones que tuvo el gobierno de Manuel Zelaya con la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba) y concretamente con el gobierno de Hugo Chávez a través de Petrocaribe (la asociación de algunos países caribeños con Venezuela, para comprar petróleo a precios preferenciales).
La segunda cuestión que queda evidenciada es la voluntad de Brasil de tomar el espacio que ha dejado México (no es lo mismo que haya un vacío geopolítico, a la intención proactiva de querer llenarlo). Tal parece que Brasil entiende que este rol de semiperiferia en Centroamérica no lo puede tomar la Venezuela de Chávez, toda vez que el enfrentamiento radical del gobierno chavista con Estados Unidos ha sido una constante.
Una semiperiferia necesita mantener un rol de intermediación ante la hegemonía continental, además debe contar con mecanismos políticos, económicos y diplomáticos para hacerse valer. Brasil reúne mejor estas características que Venezuela. La posición de Lula de solicitar públicamente a Barack Obama que Estados Unidos ejerza mayor presión para resolver la crisis hondureña por la vía pacífica, de no aceptar las presiones del gobierno de facto de Roberto Micheletti y de exigir respecto irrestricto a la embajada brasileña en Tegucigalpa, además de mantener el apoyo a Manuel Zelaya como gobernante legítimo de Honduras, reflejan que Brasil ha puesto sobre la mesa su peso de potencia regional: una jugada que no es menor, ante el tradicional equilibrio de fuerzas geopolíticas que ha vivido Centroamérica. ¿Cuál será la reacción estadunidense ante este panorama? y, sobre todo, ¿qué reacción tendrá el gobierno mexicano? Si el gobierno de México no aparece pronto y con más fuerza diplomática en la escena, quizá estemos frente a la conformación de una nueva semiperiferia, la brasileña, pero ahora no sólo para Centroamérica, sino para América Latina.
A grandes rasgos, la conformación geopolítica hacia el istmo centroamericano ha estado organizada de la siguiente manera: Estados Unidos juega en la zona el papel de una hegemonía continental, si bien, con intereses de extensión global. El centro hegemónico estadunidense aprovecha lo principal de la extracción de las materias primas regionales (recursos naturales y, últimamente, ha puesto un especial énfasis en la explotación de la riqueza minera de la región); asimismo se beneficia de la mano de obra barata concentrada en la maquila y también de aquella fuerza de trabajo que ofrece la migración centroamericana hacia el norte.
De igual forma la economía estadunidense es el principal socio de los mercados centroamericanos (sobre todo en el área de los servicios) y la región ha sido utilizada como asentamiento de bases militares promovidas por Washington para monitorear al propio istmo y al Caribe (particularmente Honduras ha sido asentamiento estratégico de la llamada base Palmerola, en donde se ubica una de las principales fuerzas de tarea del ejército estadunidense). Centroamérica es entonces, para Estados Unidos, una periferia para la explotación, la reducción de costos, una modesta expansión de mercado y el control militar estratégico del centro continental, con los diversos matices que pueden presentarse de país a país.
Por su parte México ha tenido un rol histórico más complejo, por ser una especie de intermediario entre Estados Unidos y Centroamérica. A este rol jugado por México se le conoce como rol de semiperiferia, es decir, el papel de un país que se subordina a la hegemonía continental estadunidense, pero que a la vez posee cierto rango de independencia en sus decisiones, lo cual le permiten ejercer una influencia por cuenta propia. Dicho de otro modo: en ciertos momentos México es un área de transición geopolítica, que traduce los intereses de Washignton de manera más suave, cuando se trata de integrar a los centroamericanos a alguna línea de la política exterior norteamericana. En el caso de la integración económica, este rol de semiperiferia es muy claro, ya que es más fácil que Centroamérica se vincule con la economía mexicana, cuyo tamaño y nivel de desarrollo son más manejables para las pequeñas economías centroamericanas, que con la poderosa economía estadunidense (de ahí que los tratados de libre comercio de Centroamérica con México sean un subsistema del gran tratado comercial de México con Estados Unidos y Canadá).
También en otros temas relacionados con la seguridad hemisférica, la migración y la evolución de los sistemas políticos, el papel semiperiférico de México facilita colocar en la agenda centroamericana puntos clave de interés estadunidense. De la misma forma, los centroamericanos han encontrado en los gobiernos mexicanos, una antesala de cabildeo de sus intereses para presentarlos ante Washington. En palabras de los especialistas: México permite amortiguar el impacto de las asimetrías políticas y económicas que se dan entre la hegemonía continental y su periferia.
Pero este rol también le permite a México ubicar ciertos huecos para proponer su propia agenda hacia Centroamérica, en ocasiones en enfrentamiento con las propias posturas estadunidenses. Ésta es la parte que siempre se ha celebrado en el accionar activo de la diplomacia mexicana en Centroamérica. De hecho esta política exterior activa de México ha encontrado iconos importantes en la historia reciente del istmo centroamericano: en los años 80 y 90 del siglo XX, México jugó un papel fundamental para equilibrar las diversas guerras civiles de la región, promoviendo los acuerdos de paz (como en el caso concreto de El Salvador, pero también de Nicaragua y de Guatemala), criticando el papel militarista de Estados Unidos y reactivando las economías centroamericanas con la participación de Panamá, Colombia y Venezuela (con quienes se conformó el llamado Grupo Contadora). La habilidad diplomática de México, mostrada en estos ejemplos, es lo que permite afirmar que la influencia estadunidense hacia Centroamérica ha estado compartida, en cierta proporción, con México. Esta estructura geopolítica es la que se ve transformada por la aparición de Brasil en Honduras y, con ello, en Centroamérica.
¿Qué está evidenciando la actividad brasileña en Honduras? En principio el vacío geopolítico que ha dejado México. Desde hace aproximadamente una década, la decisión de los gobiernos mexicanos ha sido reforzar su relación con el vecino estadounidense y frenar la actividad diplomática en Centroamérica. De hecho, en los últimos años, el tema de la alianza política de algunos países centroamericanos con países del sur del continente se ha vuelto un punto clave de la agenda de política exterior del istmo, sobre todo por la vía de la alianza entre los gobiernos de la izquierda.
La posible conformación de un eje duro entre Nicaragua, Cuba, Venezuela y Bolivia; o, por su parte, el vínculo estratégico moderado entre los gobiernos del presidente Mauricio Funes de El Salvador y Luiz Inácio Lula de Brasil (que incluye, por intermedio de Brasil, al resto de países del Mercosur, los cuales pertenecen a la esfera de influencia brasileña), han desdibujado el papel de semiperiferia de México. El hecho más escandaloso en esta reconfiguración geopolítica ha sido la alianza híbrida de la derecha hondureña con la izquierda del sur, materializada en las abiertas relaciones que tuvo el gobierno de Manuel Zelaya con la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba) y concretamente con el gobierno de Hugo Chávez a través de Petrocaribe (la asociación de algunos países caribeños con Venezuela, para comprar petróleo a precios preferenciales).
La segunda cuestión que queda evidenciada es la voluntad de Brasil de tomar el espacio que ha dejado México (no es lo mismo que haya un vacío geopolítico, a la intención proactiva de querer llenarlo). Tal parece que Brasil entiende que este rol de semiperiferia en Centroamérica no lo puede tomar la Venezuela de Chávez, toda vez que el enfrentamiento radical del gobierno chavista con Estados Unidos ha sido una constante.
Una semiperiferia necesita mantener un rol de intermediación ante la hegemonía continental, además debe contar con mecanismos políticos, económicos y diplomáticos para hacerse valer. Brasil reúne mejor estas características que Venezuela. La posición de Lula de solicitar públicamente a Barack Obama que Estados Unidos ejerza mayor presión para resolver la crisis hondureña por la vía pacífica, de no aceptar las presiones del gobierno de facto de Roberto Micheletti y de exigir respecto irrestricto a la embajada brasileña en Tegucigalpa, además de mantener el apoyo a Manuel Zelaya como gobernante legítimo de Honduras, reflejan que Brasil ha puesto sobre la mesa su peso de potencia regional: una jugada que no es menor, ante el tradicional equilibrio de fuerzas geopolíticas que ha vivido Centroamérica. ¿Cuál será la reacción estadunidense ante este panorama? y, sobre todo, ¿qué reacción tendrá el gobierno mexicano? Si el gobierno de México no aparece pronto y con más fuerza diplomática en la escena, quizá estemos frente a la conformación de una nueva semiperiferia, la brasileña, pero ahora no sólo para Centroamérica, sino para América Latina.
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