Investigaciones. La Unidad de Investigaciones Financieras entregó su informe a la Fiscalía
Marco Chuquimia. La Paz
Cuatro entidades (tres estatales y una privada), 26 personas y media docena de bancos están incluidos en la investigación de vínculos entre el grupo del presunto terrorista boliviano-croata, Eduardo Rózsa Flores con empresarios y dirigentes. Se trata del primer informe de la Unidad de Investigaciones Financieras (UIF) entregado al Ministerio Público.
El documento establece que hubo “organización criminal” entre algunas de las 26 personas investigadas. Los datos de todos fueron cruzados entre la Fuerza Especial de Lucha contra el Narcotráfico (Felcn), el Servicio Nacional de Migración, Lotería y la Fundación de De-sarrollo Empresarial.
El informe concluye que las operaciones bancarias de Luis Alberto Hurtado Vaca son consideradas sospechosas y señala cinco irregularidades encontradas en los movimientos bancarios.
La UIF descubrió que Hurtado Vaca pagó con dinero erogado desde Cotas, el 30 de marzo, el hospedaje de cuatro presuntos subversivos, el dinero fue entregado a través de cheques que llevan la firma de dos ejecutivos, Alfredo Montero Céspedes y Xavier Grigotá Vásquez Masi, jefe de contabilidad y gerente de economía y finanzas, respectivamente.
El documento señala que otro monto fue pagado a una línea aérea para el servicio de transporte. “Los constantes depósitos en efectivo en sus cuentas no tiene relación con el ingreso mensual declarado”, señala en su parte final.
Otro implicado es Rony Hurtado Vaca, que tiene cuatro observaciones que se refieren a la transferencia de recursos con su hermano Luis Hurtado y con Enrique Vaca Pedraza.
La UIF observó principalmente la transferencia de fondos de casas de juego a las cuentas de Carlos Alberto Guillen Moreno, que recibió $us 370.780, en una primera parte, y luego Bs 1.789.014. La entidad sospecha porque las transferencias fueron realizadas en montos que rozan los $us 10 mil, considerado como un movimiento para el lavado de dinero; además, señala que no se conoce cuál era el destino del dinero. En este mismo punto, la UIF recomienda investigar a otras tres personas que aparecen ‘de manera continua’.
De igual modo recomienda la investigación de Claudia Vaca Pereira, que era la encargada de cobrar los cheques que giraban Rony y Luis Hurtado, y el movimiento de dinero que realizan las casas de juego. Hugo Achá era representante y socio de la empresa Entretenimiento y Diversión Antares.
Aunque el requerimiento del fiscal Soza indicaba que se investigan a estas personas por delitos de terrorismo y organización criminal, el informe concluye “que existen presuntos indicios de la comisión del delito de organización criminal” y no menciona terrorismo.
Detalles
- El requerimiento del fiscal Marcelo Soza fue enviado el 13 de mayo y la respuesta de la Unidad de Investigaciones Financieras (UIF) fue entregada el 25 de junio con los detalles de todas las personas a las que investiga el Ministerio Público.
- De las 26 personas investigadas, sólo ocho presentan observaciones, el resto no tiene mayor consideración en el movimiento de dinero ni son mencionadas en el informe final.
- De todos los investigados, 11 son extranjeros, dos de ellos con nacionalidad boliviana -Eduardo Rózsa y Mario Tadic-.
- El segundo informe requerido a la UIF contiene otros nombres, como el del prefecto Rubén Cotas, el ex líder cívico Branko Marinkovic y el dirigente ganadero Guido Nayar, entre otros.
Mostrando entradas con la etiqueta Caso Rosza. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Caso Rosza. Mostrar todas las entradas
miércoles, 16 de septiembre de 2009
Marea blanca, de Emilio Martínez (Marcelo Ostria Trigo)
Emilio Martínez es un escritor brillante y versátil. Recorre con la comodidad de los maestros de la palabra distintos caminos. Su rica variedad de géneros y temas –novelas, cuentos, teatro, notas periodísticas, ensayos e investigaciones– se mezcla con el teatro y con su poesía. En el último tiempo nos acostumbró a sus libros en los que relata, interpreta y juzga hechos del presente, que ya han entrado en la dramática historia de Bolivia. Revela mucho en El Ciudadano X, Lo que Unasur no dijo y La masacre del hotel Las Américas y describe la violencia, la intolerancia y el poder incontrolado.
Pero Emilio Martínez no habría de quedarse en estos testimonios. Ahora, hurgando en la realidad, inventa un futuro indeseable y deja subyacente la advertencia de lo que hay que evitar. La novela de Emilio Marea blanca (Editorial El País, Santa Cruz de la Sierra, 2009) es el equivalente de la ‘distopía’ 1984, de George Orwell.
Emilio nos transporta a un mundo que, en 2010, sería dominado por la locura a la que puede llegar el totalitarismo en su conexión con el narcotráfico. Martínez sobrepone los escenarios, ordena piezas y personajes, sitúa la trama en lugares distantes unos de otros: se suceden metrópolis, con su submundo de violencia, llega a la selva de la coca y recala en Viena, la capital de la música. Va y vuelve por los distintos caminos del narcotráfico que destruye almas y cuerpos. Es la nueva demencia que se teje en otra distopía, tan lejana al relato de los sueños utópicos de un mundo menos atribulado.
“La trama de esta novela se desarrolla en el año 2010: Europa está inundada de cocaína y un agente del MI6, el británico-boliviano Próspero, emprende una investigación en América Latina. Será el inicio de una aventura por escenarios disímiles como Londres, Bogotá, Santa Cruz de la Sierra, Chapare y Viena, donde se irá desvelando la trama de una coalición de ‘narcoestados’ acaudillados por un famoso dictador venezolano. Dice que cualquier semejanza con la realidad queda en manos del lector”.
En Marea blanca no tienen cabida las alusiones veladas. Hay explícitas referencias como vaticinios terribles: Próspero, al llegar a Santa Cruz, “sabía que había que andar con cuidado, ‘Emo Vorales’ se había quitado la máscara democrática tras su reelección en diciembre de 2009…”. Encuentra a su contacto X y de él recibe una información sobre la ‘Gran Patria Bolivariana’. Y le relatan los planes de Chávez –por su nombre– para matar a ‘Emo Vorales’ y convertirlo en ‘mártir para impulsar la despenalización de la coca… y tomar el control total del territorio boliviano…’”.
La novela de Martínez es ficción. Pero, ¿es pura invención? ¿Es sólo un relato fantástico que lleva a una catástrofe sin remedio? ¿Es una historia que se nutre del peligroso presente proyectado pavorosamente al futuro? Sí, inventa el porvenir con dos alternativas: aceptar, vencidos, el dominio de la marea blanca o reaccionar a tiempo y escapar de un sino que lleva a la desesperanza, a la violencia y a la muerte. ¿O será, como lo advirtió Virgil Gherghiu –La hora veinticinco– y, entonces, ni el retorno del Mesías podrá salvarnos?
======
El autor es Abogado y diplomático
Fuente: El Deber
Pero Emilio Martínez no habría de quedarse en estos testimonios. Ahora, hurgando en la realidad, inventa un futuro indeseable y deja subyacente la advertencia de lo que hay que evitar. La novela de Emilio Marea blanca (Editorial El País, Santa Cruz de la Sierra, 2009) es el equivalente de la ‘distopía’ 1984, de George Orwell.
Emilio nos transporta a un mundo que, en 2010, sería dominado por la locura a la que puede llegar el totalitarismo en su conexión con el narcotráfico. Martínez sobrepone los escenarios, ordena piezas y personajes, sitúa la trama en lugares distantes unos de otros: se suceden metrópolis, con su submundo de violencia, llega a la selva de la coca y recala en Viena, la capital de la música. Va y vuelve por los distintos caminos del narcotráfico que destruye almas y cuerpos. Es la nueva demencia que se teje en otra distopía, tan lejana al relato de los sueños utópicos de un mundo menos atribulado.
“La trama de esta novela se desarrolla en el año 2010: Europa está inundada de cocaína y un agente del MI6, el británico-boliviano Próspero, emprende una investigación en América Latina. Será el inicio de una aventura por escenarios disímiles como Londres, Bogotá, Santa Cruz de la Sierra, Chapare y Viena, donde se irá desvelando la trama de una coalición de ‘narcoestados’ acaudillados por un famoso dictador venezolano. Dice que cualquier semejanza con la realidad queda en manos del lector”.
En Marea blanca no tienen cabida las alusiones veladas. Hay explícitas referencias como vaticinios terribles: Próspero, al llegar a Santa Cruz, “sabía que había que andar con cuidado, ‘Emo Vorales’ se había quitado la máscara democrática tras su reelección en diciembre de 2009…”. Encuentra a su contacto X y de él recibe una información sobre la ‘Gran Patria Bolivariana’. Y le relatan los planes de Chávez –por su nombre– para matar a ‘Emo Vorales’ y convertirlo en ‘mártir para impulsar la despenalización de la coca… y tomar el control total del territorio boliviano…’”.
La novela de Martínez es ficción. Pero, ¿es pura invención? ¿Es sólo un relato fantástico que lleva a una catástrofe sin remedio? ¿Es una historia que se nutre del peligroso presente proyectado pavorosamente al futuro? Sí, inventa el porvenir con dos alternativas: aceptar, vencidos, el dominio de la marea blanca o reaccionar a tiempo y escapar de un sino que lleva a la desesperanza, a la violencia y a la muerte. ¿O será, como lo advirtió Virgil Gherghiu –La hora veinticinco– y, entonces, ni el retorno del Mesías podrá salvarnos?
======
El autor es Abogado y diplomático
Fuente: El Deber
Suscribirse a:
Entradas (Atom)